miércoles, febrero 22

inner "nos".

Creo saber cuál es mi propósito. No es poco. Ya tengo un sueño. Es totalmente posible (como todos, supongo.. .dicen que merecés lo que soñás). Estoy en la etapa de encontrarme con mis contradicciones que describe tan bien Prem Baba en esta entrevista que les recomiendo. La presión económica no contribuye a que me suelte, pero creo que el GRAN obstáculo sucede dentro de mí. 
"A simple, but very powerful way of starting this process of finding your purpose is to ask yourself: “If I didn’t have to worry about money; if I didn’t have to please anyone, what would I do? Where would I be in this moment?” The suggestion, in other words, is for you to allow yourself to get in touch with your dreams and find out what you really want for yourself. Allow yourself to remember your childhood, especially the happy moments, when you could be yourself. What did you want to be when you grew up? Who were the people you admired? Who were your heroes? Then see if this, in some way, has anything to do with the dreams that you have today or with your current life. There is certainly a connection.
I’m not trying to say that you should be irresponsible and quit what you’re doing. I’m just suggesting that you start to map out your life. Do a check-up in all the areas: relationships, professional, money, health, friendship, family and spirituality. Evaluate these areas and identify what you would like to be different, what is bothering you and creating anguish. Little by little, you will be able to identify what is preventing you from fulfilling what you want to fulfill.
You will get in touch with your limitations or beliefs that are inner voices telling you that you can’t do what you want to do. You come in touch with your ‘nos’, and as a result with your inner contradictions: on one hand you want it, on the other hand you can’t do it. There is a ‘yes’ and a ‘no’ acting simultaneously in your system".

domingo, febrero 5

el único camino.


A mis veintitantos, quizá cansada de que me hicieran notar la incoherencia de ser marplatense y no saber nadar, pero sobre todo por el deseo de moverme en otro medio, el acuático, mi frase era: "No me voy a ir de esta vida sin saber nadar". (Tenía dos más: bailar y el parapente, me falta este último). Durante casi dos años fui dos veces por semana, bien temprano, a que un profesor me enseñara. Jamás faltaba. Hubo días de tormenta en que estaba yo sola, y ahí él más me exigía. Lo que menos me gustaba era la flotación vertical: por mucho que mi profe insistiera en la potencial caída de un avión en medio del océano, eso de quedarse en el lugar me parecía un gasto inútil de energía.
La cosa es que después salía corriendo y con la lengua afuera tomaba dos medios de transporte para llegar a la redacción y encarar un cierre hasta la una o dos de la mañana. ¡Cómo te admiro!" me decía la editora general de la revista, mientras yo pensaba, por el contrario, cómo hacía ella para sobrellevar tanta tensión sin esas dos horas de braceo y pataleo previas.

Bueno, hoy sé que tengo un sueño. Y que no me quiero ir de esta vida sin cumplirlo. Tiene forma, olores, sonidos y colores. Y no es muy grande, ni mucho menos imposible. Es éste: ser escritora, publicar libros, escribir para las mujeres que -como ustedes- encuentran algo valioso en lo que digo. Y también algún que otro cuento para Tomás y sus amigos. Me imagino haciéndolo en una casa de una planta, cálida, con jardín,un limonero, un palto, una cocina vidriada que tenga una mesa donde tomar un mate,. Que haya por ahí una parra. Podría haber también un hogar a leña. No me importa demasiado dónde quede. Me imagino ahí mismo teniendo mi taller de escritura, y yendo de cuando  en cuándo a enseñar a la facultad.  Como cuando era chiquita y alguien me preguntaba "¿Qué querés ser?" Y siempre respondía "Maestra", "Escritora". A veces las dos cosas.

Ayer, con mi cumpleaños número 36 se inició una nueva vuelta al sol. Así es, no? Cuando cumplís años, desde el punto exacto donde arrancaste la primera, te das otro paseo alrededor de la gran estrella. Será por eso, pero también por otras cosas, que siento que estoy en un momento crucial. Me gustaría que no fuera así, sería más cómodo. (Siempre pienso en lo que sería más cómodo, como si la comodidad fuera una prioridad en mi vida: ser fan de Boca o de River, ser rollinga o cumbiera, ser hippie o intelectual, ser K o Pro... ).

Sería más cómodo seguir saliendo a flote, felicitándome -encima- por lo bien que salgo a flote. Con las que pasaste, con lo duro que fue, con un hijo, y separada, sin tu familia cerca, sola desde los 18, Y la infancia, qué difícil todo, claro.. Dándome palmaditas reconfortantes por los plus. Un premio, un comentario precioso en el blog, un reconocimiento, el que sea. Y en las puertas del paraíso me dirían:

- Bueno ¿y? ¿Aprendió a nadar?
- Ah, no, pero no sabe qué bien floto. ¡Hasta en vertical!

Hoy -que estoy redefiniendo de qué modo me gano la vida- comprendo con mucho pero mucho miedo que no puedo ni quiero seguir conformándome con hacer el perrito y algún que otro braceo torpe. Acepto también que yo también tengo algo de cómoda en esto de quedarme donde hago pie. La famosa zona de (dis) confort, supongo.

Igual que aquella vez asumo que el único camino para empezar a nadar es.. ¡empezar a nadar! Y hacerlo en la dirección que anhelo.

¿Qué es si no eso esta vida?

Espero no defraudarme en ésta. Espero pronto darles noticias de un taller de escritura pensado para mujeres como ustedes, que sientan que tengo algo para aportarles. Para así empezar a acariciar este sueño que tengo.