miércoles, julio 26

un hecho feliz.

Hola! El post anterior estaba escrito desde la desazón. Fue un día en que me permití conectarme con la tristeza de comprender que algunos vínculos hoy no funcionan. Este #LibrodeTomás puso blanco sobre negro muchas situaciones. Una de ellas es es la imposibilidad de algunas personas de estar, sólo estar, y de compartir tu alegría, tu concreción, incluso aunque no la entiendan.
Al día siguiente, como era de suponer, apenas sonó el portero eléctrico, y una voz dijo "Buschi Artes Gráficas!" ya empecé a saltar en una pata.

- Estoy disimulando mi emoción- Le dije al pibe cuando le abrí la puerta.

Detrás de él 10 cajas con 100 libros cada una. Obbbvio que no esperé a llegar a mi piso para abrir una y sacarlo, sí, por fin, ese libro que soñé hace más de un año, en el que trabajé más de nueve meses, por el que moví gente, recursos, tiempo, energía, plata. Ahí estaba, precioso, mi chiquitín dibujado con lápices de colores y su nombre y apellido en la portada.

Magia.

Alegría.

Qué más puedo decir?

Me alegré mucho de haber armado un evento de presentación/ celebración/ entrega de libros, porque así fue redondo. Es muy cierto eso de que la felicidad sólo es verdadera si es compartida!

El viernes 21/07/2017, fecha que combina los mismos números del nacimiento de Tomás (17/12/2017), amaneció radiante. Había aflojado el frío, brillaba un sol hermoso. Llevé a Tomi a casa de su papá, para que aprovechara hasta el último minuto antes de su viaje a Roma. Vino mi mamá de visita, mi viejo confirmó que venía ... y con mis dos sobrinos! Hasta mi hermano mandó un mensaje donde por primera vez mencionaba al libro!

Después, no pude con mi genio coqueto, y me fui a comprar algo lindo para estrenar.

Y después fue hacerme limpieza de cutis, baño de crema, uñas, máscara de palta, tomar mates con mi mamá y prepararme tranquila para el esperado evento.

Fue todo como lo imaginaba, pero mejor. En Oi Hoy Casa Abierta nos trataron con mucho cariño y calidez, vino toda la gente que había confirmado, y algunos que ni me esperaba! LA comida riquísima, Tomi llegó con su papá, refeliz, más conectado con los globos que con su protagonismo Marce tocó Candombito a pedido mío, y Canción del Jardinero y otras. Martín mi compañero me ayudó en todito, todo! (Si hasta invitó él la comida y bebida para las casi 50 personas!). Llegaron mi viejo y mis sobris, amigos y amigas de todos los tiempos, .. algunas con bebés chiquitos, como Sole Cantarella, como Vero, como Maju... Amigas virtuales que se materializaron frente a mis ojos, como Roxi, como Lía, con quienes no parábamos de abrazarnos! Compañeritas de Tomi con sus mamás! Ex compañeros de laburo, Gerónima con su hija Made.... Mi tía Susana que manejó desde Ituzaingó a sus casi 80 años, sólo para encontrarse con su libro y su sobrino nieto. Y más, más, más. No paré un segundo, claro, Apenas si pude pispear qué se comía, pero fui 100% feliz. La buena onda circulaba en el aire,. Todos felices de tener el libro en sus manos, sonreían al recorrer sus páginas.

A veces es sólo poner algo en el mundo y dejarlo que tome vida propia. Así será con el #LibrodeTomás, donde fioguro chiquitita, adentro, como Directora Editorial porque así es como lo siento.

Lo suelto, allá va. Al encuentro de quienes ayudaron con su aporte a concretarlo, de los que lo recibirán como donación en instituciones para chicos, de los que eventualmente lo comprarán. Ya uno viajó a Alemania y otro a México.

Quién sabe? Quizás después haya otro, (Valor tengo!) O quizás no.

Lo cierto es que el #LibrodeTomás es un hecho feliz.

Y eso ya no se puede retirar del mundo.

Gracias por bancarme en el post anterior, gracias por tanto amor, siempre.

Ceci.



PD. Si alguien quiere comprar el #LibrodeTomás me chifla! Va para chicos, grandes, e sun lindo regalito y está a un precio amigo :)

5 comentarios:

Ale B. dijo...

Qué lindo es saber que estuve ahí ♥ y tenes material para más de uno seguro...eso le decía hoy a mi mamá cuando se lo mostraba besosssss

ceci a. dijo...

Ufff! Mi mamá que lleva viviendo unos días acá con nosotros hoy decía "Ya vamos por el tomo III" ;D
Hermoso verte Ale.

Lía Pichon Riviere {taller mAnUfActA} dijo...

Qué lindo vernos y abrazarnos Ceci!!! Comparto tu felicidad y me hace feliz.
Beso gigante!!

ceci a. dijo...

Lo mismo digo Lía encanto sweety woman!

María Florencia Fernandez dijo...

Hola Ceci, te cuento que yo también escribo, eso sí jamás publiqué nada, pero desde que leo tu blog, me haz hecho creer que yo también puedo hacerlo.
Por eso me animé creando un escrito donde puedo explicar lo que siento por mis hijos. Pero no soy escritora. Soy madre. Diversos borradores he hecho y ninguno reflejaba, ni tan solo rozaban, la magnitud de tal sentimiento. Para mí, no existen letras en este mundo capaces de describir cuánto los amo.
Espero que te guste, y desde ya tu valiosa opinión al mismo. Abrazo enorme e infinitas felicitaciones! Flor, Aquiles y Consuelo. Obviamente, estoy interesada en el libro de Tomás para leerselos a ellos (mis nietos) -incluída Amparo, que nació hace dos meses-

Acudió al hospital con la intención de conocer a uno de los grandes amores de su vida. Su llegada se retrasaba 20 larguísimos días. Supongo que había demasiadas como ella, esperando, por lo que le dijeron que se fuera, no era el momento. Sin embargo, cuerpo, mente y corazón, le gritaban lo contrario. Salió furiosa de aquella sala.
-¿Volvemos a casa? -preguntó su marido
-No me iré sin él -respondió con firmeza.
Comenzó a caminar aceleradamente por todo el hospital. Al principio, las personas allí presentes la observaban extrañadas. Después sonreían y, finalmente, con sus males incluidos porque allí nadie va a divertirse, la animaban.
El dolor cada vez era más brutal, insoportable, similar a abrirte en dos. Pero ya conocía ese sufrimiento, no servía de nada gritar, ni lamentarse. Ni siquiera hablaba. Detenía su paso, cerraba los ojos y se encogía. Cuando el dolor aminoraba, se levantaba y seguía caminando. La frecuencia fue aumentando, apenas le permitía andar, pero no se detuvo.
Estuvo dos o tres horas dando vueltas por aquellos pasillos. En algún momento borrado de su memoria, la pasaron adentro y la calmaron. Al hacerlo, retrasaron aún más su llegada. Cayó rendida en sueños.
Horas después el dolor regresó, pero ya no podían calmarlo...¡llegaba!
No intervinieron en nada, confiaban en ella y en su ansiado encuentro. "Tú sola puedes", le dijeron. Mas no estaba sola, ella podía sentir, cuando sus fuerzas flaqueaban, que su amor también luchaba por salir. Y, entre los dos, lo consiguieron.
Asomó su cabecita al mundo y dejó oir su primer llanto. Inmediatamente, sin cortar la unión física, lo colocaron en su regazo. Él se agarró buscando alimento. Ella lo abrazó y se lo ofreció. Mientras lo amamantaba, aún ensangrentado y manchado de fluidos, las lágrimas de ella no cesaban de caer. Era la segunda vez en su vida que derramaba lágrimas tan limpias. No contó sus dedos, como relatan muchas madres, no comprobó si estaba completo. Ni siquiera apartó la suciedad de su cara para ver si era lindo o feo. Estaba con ella, ¡vivo!, respiraba y comía. No importaba más. Y aunque después cortaron su unión, ella sabía que ese cordón jamás se rompería.