domingo, noviembre 13

la entrega del chico.

"Yo evito la escena de la entrega del chico en la puerta porque me genera violencia", me dijo ayer en la plaza una mamá del jardín recién separada. Me dejó con el mate en la mano, la vista fija en la arena, pensando.

Un par de horas después, cuando Tomás ya dormía, retomé el libro de Virginia Cosín, Partida de Nacimiento. Donde describe un momento junto a su hija. Miran fotos:

En el álbum ella se baña, gatea, camina, sube la escalera del tobogán. 
La familia veranea
Mendoza, Uruguay, Brasil.
Algunas fotografías, pocas, tuyas.
Pocas porque en la mayoría de los casos te encontrás del otro lado del objetivo
Ella mira y relata lo que ve. Lo que vivió, Recuerda. Resignifica. Da entidad. Crea. Hace presente lo ausente. 
Re- vuelve.
El timbre las sobresalta.
Es él, que la viene a buscar. A ella, a la pequeña.
Rápido. Vestirse. Vestirla.
Rápido, la remra, la pollerita, los zapatos.
(...)
Él espera junto a la puerta del auto, arrimado a la vereda.
Cuando la pequeña lo ve, corre. Se abrazan. Se besan. Festejan.
Vos, a un costado, observás la escena. 
Ustedes se miran. Se saludan con un movimiento de cabeza.
(...) 
Se asoman a una inminente discusión. Sin gritar.
Se despiden. Besás a tu hija. La retenés un segundo más contra tu cuerpo. Ella te besa apurada y se desliza entre tus brazos.
Chau.
Suben al auto.
Medio giro.
Entrás. Subís al ascensor.
(..)
Te asomás, antes de presionar el botón, para verlos ir. 
El auto ya arrancó.
No existís más en la geografía de sus cerebros.
Desapareciste.
Prestidigitación.
Magia
Empezás a derramate como la cera de una vela encedida.
Goteás.
Abrís la puerta del departamento.

Llorás como un perro.
Gemís como un perro.
Parada en el medio del living.

Hoy fue todo así, tal cual, para mí. Salvo que la nena era un nene, que en vez de mirar fotos jugábamos a que estábamos en nuestra casita de sábanas y acolchado y que en vez de pollera le puse unos jeans. Y que no lloré, sino que con un nudo en la garganta me senté a escribir esto.

A mí la escena de la entrega del chico en la puerta no me genera violencia. Me genera tristeza. Me hago la que no, pero sí.

Como no tengo ayuda de ningún tipo en Buenos Aires (tíos, abuelos, etcétera), más que la de Gero dos veces por semana, encontré que la ausencia de mi hijo me deja tiempo para mí, para trabajar, para salir, para descansar. Pero ciertamente no es algo que elijo. Si pudiera elegir no sería así. Separarme de él tres veces por semana es una tortura que la mayoría de las veces sufro de modo solapado, fingiendo que no me afecta. . Momentos antes lo abrazo, lo exprimo, como si quisiera sacar un extracto de Tomás para meter en un frasquito y que llene el ambiente cuando no está. Después me planeo alguna compra, de cualquier cosa. Creo que busco que  algo amortigüe la distancia entre esa casa ruidosa y poblada, y esta casa vacía y silenciosa.

Una amiga me dijo una vez "Al final vos tenés todo" (por el hijo, el tiempo sola, el tiempo en pareja). Sí, y también la horrible sensación de desaparecer como por arte de magia cada vez que el auto arranca. Y de derretirme luego, como si una parte de mi identidad quedara derramada en el piso hasta su regreso.

7 comentarios:

Las Ramonas dijo...

Fuerte! no puedo opinar mucho, no soy madre. Pero pensaste que niño fuerte y adaptable va ser tu hijo? y que valiente vos porque a pesar de que te derrames lo dejás ir, porque sabes que es lo mejor para él.
Besos linda!

Anónimo dijo...

fuertísimo! el día que lo publicaste no pude comentar xq se me caían las lágrimas en el escritorio de la oficina... yo pienso que las personas podemos "planificar" muchas cosas (pareja, familia) y poner mucha energía, entrega, fe, como quieras llamarlo, pero que no significa q con eso alcance para que "funcione". Sí creo cada uno puede hacer lo mejor que pueda, pero así y todo no es garantía de nada (en términos de pareja hablando). Por otro lado, me parece "muy saludable" que si las cosas no funcionan no se debe continuar, a que precio me pregunto muchas veces? . También sé que el lugar que ocupa una madre, es irremplazable y mas si es una madre q se dedica y se ocupa de su hijo, que busca compartir, dejar su enseñanza, su ejemplo.
Me parece (y es solo mi humilde opinión) que en algunos casos o días podes estar "desdibujada" pero no creo q tu hijo Tomas se olvide de vos o no le quede registro de las cosas que hace con su mamá!
te dejo un beso enorme! como te digo siempre, cada vez escribís mejor! Cecilia

vero mariani dijo...

ceci <3 <3 <3 <3
(no puedo decir mucho más que te quiero y amo amo amo amo amo como escribis. cuando parte de vos quede desparramada en el piso, juntala y decile que es una hermosa madre y que convierte el dolor en poesía).

Mara dijo...

Amo cómo escribís, qué arte nena!! Admiro tu habilidad de transformar ese dolor en este texto tan personal y hermoso <3


ceci a. dijo...

Lindas, todo este tiempo no me animaba a entrar al blog, porque sabía que lo último que había escrito era desde cierto dolor.. y no sentía ganas de conectarme con eso. Y sin embargo .. todo lo contrario! Me encuentro con las palabras más reconfortantes, sensatas, sentidas. Me hacen confiar en la escritura como sanación, como comprensión o, en el peor de los casos, como cristalización de lo que todavía no alcanzamos a comprender.

"cuando parte de vos quede desparramada en el piso". Gracias Vero, linda, te quiero.

Ramonas, lo que decís es más que suficiente.

Tocaya Ceci, es TAL CUAL. Hay días que me desdibujo un poco, y al día siguiente me delineo de nuevo. Qué bien puesto.

Mara, gracias por tan hermosas palabras.

Eugenia Medina dijo...

Ceci creo que si vos te desdibujas un poco y un poco lo hace el padre, cuando se corre de la escena para entregartelo a vos, eso hace que Tomás no se desdibuje. Ellos necesitan, como nosotros, la única certeza de que se los ama de forma incondicional, acá, allá, pero siempre. Y eso creo que vos se lo das bien clarito. Besote y gracias por el nudo en la panza y las lágrimas, aunque nunca vivi esto porque no me separé. Eso es magia.

ceci a. dijo...

Euge linda, gracias por tus palabras. NO quiero tu nudo en la panza, no no. Y las lágrimas tampoco.. perdón, de hecho.
Magia es amarse y acompañarse. La magia existe, no requiere de trucos, sólo de paciencia, amor, compañerismo.

De nuevo gracias.