viernes, julio 15

como el ciruelo.

¿Te pasó alguna vez sentir que lo nuevo viene, viene, se viene, se impone, está ahí, al alcance de tu mano y una parte tuya lo comprende, y sabe que va hacia ahí -lo sabe- mientras otra se resiste y se anuda a viejos miedos, creencias, limitaciones?

Así estoy hoy. En realidad si lo pienso bien, hace meses. Un par de años tal vez. Hoy es un día nodal, bisagra, o como se llame, porque hoy el afuera está dialogando con la nueva Cecilia -que sería yo en un estado más verdadero y despejado. El afuera está respondiendo según la famosa Ley de la Atracción, y algo en mí se resiste a creer. Quiere pensar que ahí hay truco.

Mientras todo quedaba en el plano de mi vida interior, y de las pizarras que subo a mi Instagram, parecía controlable. Ahora en el plano de la objetividad pasan cosas misteriosas, como desear ayer en una reunión que el plato de medialunas estuviera más cerca, y que la moza apareciera, de la nada, y me lo acercara sin que ella misma supiera por qué! Esa por poner un ejemplo chiquito. De las que más me conmueven todavía no me animo a hablar.

Durante mucho tiempo creí que todo había que ir a buscarlo, que todo debía ser esfuerzo, que había que escarbar, conseguir con el sudor de tu frente, resignar si hacía falta. Hoy me permito sentirme merecedora. Y reciclo y resignifico este texto que posteé apenas abrí este blog, allá por enero de 2007: Entonces olía algo de verdad ahí, Ahora la experimento:

Mirá, el paradigma de la acción es un ciruelo 
que se vence a causa del peso de sus frutos. 
La acción es desarrollo. 
Luego las cosas ocurren de repente. 
Las frutas caen por su propio peso.

El crecimiento ha sido largo pero el desprendimiento es sólo un instante.
Así, tus procesos incuban el acto futuro.
Alguien que se ha perdido, quizá debía perderse.
Eso es todo.

Algo distinto llega, 
aunque le demos la espalda para saludar al pasado.
Rayos de una rueda que no se detiene.
Es con cada día que se multiplican los aspectos del corazón,
A veces abriendo más una herida, a veces cicatrizando.

Aceptalos tal cual son, 
pues de otra manera sufrirás, 
quizá más que ellos. 
Vos avanzá,
para que tu camino se torne visible a los demás.






No hay comentarios: