lunes, mayo 30

esa otra zona.

Hace dos años el 30 de mayo cayó viernes. Estaba nublado, así como hoy, húmedo y algo fresco -lo suficiente para que no pudiera lucir mi musculosa nueva a pintitas de colores, y tuviera que salir en la tarde de lluvia a elegir un sweater.  Porque claro que no, no iba a ir a esa cita con algo viejo.

A las siete de la tarde, igual que hoy, ya era de noche. Podía verlo desde el balcón de Anita, donde dormía dos veces por semana desde la separación. Tomamos té, repasamos el look, me elogió el sweater nuevo. Estaba bastante nerviosa.

Llevábamos una semana intercambiando música por mensajes de Facebook. La primera que le mandé fue Stay alive, de José González. La primera que él me mando fue The rip tide, de Beirut, una banda para mí nueva. Después de algunos días me preguntó "Y qué vamos a hacer cuando nos veamos? Cantarnos las canciones?". "Sí", le dije, "o escuchar música juntos".  Momentos después de ese par de mensajes nos cruzamos en la oficina y nos hicimos bastante los distraídos. Él atinó a salir casi corriendo.

No podía ser de otra manera con este sujeto: me citó en Esquina Libertad. Yo no leí la señal pero me alegré mucho, porque quería conocer ese bar. Tomé un taxi desde lo de Ana, subí las escaleras y lo vi.

Todavía hoy me cuesta creer que ese hombre, esa alma libre, se sentó a esperar a alguien. Conociéndolo un poco más vuelvo la vista atrás y no me lo explico. Porque él es del tipo que se engancha con una amiga; que conoce a alguien de no sé dónde y de repente "pintó" y cosas por el estilo...  Y sin embargo ahí estaba, con su camisa escocesa roja, esperando a su compañera de trabajo -madre y recién separada-, a la que apenas conocía (porque no compartíamos edificio),  preguntándole si la mesa al aire libre le parecía bien, pidiendo picada armenia, escuchando, riendo, extendiendo sus manos, dejándoselas elogiar, exclamando "¡¿Te casaste??!!!" cuando algo del relato se salió demasiado de sus libretos conocidos.

Yo, dentro de mis jeans azul talle 34 (esos que voy a vender o regalar por si a alguna otra escuálida post crisis matrimonial le anda), me sentía cómoda. Tanto que no recuerdo con exactitud qué nos decíamos, sino más bien la sensación de estar en casa. Como casi siempre con él. Sí recuerdo que me mareó con sus veinte mudanzas y cambios de ciudades. Creo que aún hoy no tengo del todo claro el orden.

El hit de la noche fue mi manera de darle al Campari hasta el final, cuando la pajita hizo ggrrhjjhhrruu. Algo en ese gesto mío lo enterneció, como si  le hubiera explicado alguna cosa sobre mí que todas mis palabras anteriores no habían llegado a decir.

Ya en su auto nos dimos el primer beso. Sonaba Playas oscuras, de Los visitantes. Sus labios y su forma de besar eran las más suaves que había conocido. Igual me llevó como ..... tres minutos adaptarme, hasta sentir que así eran los besos y así debían ser siempre.

En el camino a su casa, con el calorcito de la calefacción, la música y la llovizna contra el parabrisas tuve una sensación muy parecida a la de la noche en que charlamos por primera vez: de haber llegado a un lugar cálido donde me sentía muy a gusto.

En su casita de cuatro ambientes, conocí a sus perros Morena y Firulais, jugué con su sonajero de llaves, fui introducida a Vilma -el maniquí sonriente y enarbolado de luces- ; miré sus fotos, sus robots caseros, sus tambores, y los muebles hechos de pallets, confirmando la sospecha de que estaba frente a un serio caso de gitanada.

Fue una noche hermosa,

Hace dos años el 31 de mayo cayó sábado. Esa mañana él se levantó primero- como sería entre nosotros en adelante- puso la pava al fuego y le dio play a este tema. Me desperté con ese arpegio de guitarra.



Sí: estaríamos cumpliendo dos años. Y, claro, me duele que no estemos juntos. Pero no estoy sufriendo. Cualquiera podría decir; pero qué boluda la mina, rememorando los tiempos dorados. =) ..tan apegada al recuerdo cuando él ni registró la fecha (ahí soy yo la que habla). Y sí, me da un poco de vergüenza hacer esto. Sabemos que no se estila. Mi ejercicio para juzgar mis actos es siempre el mismo. Preguntarme "¿Lo haría la protagonista de una peli?" La respuesta en este caso -como casi siempre- es un rotundo NO.

Por algo no soy la heroína de ningún largometraje.

¿Por qué escribo? Porque todo esto que relaté es mío. Nadie me lo puede sacar. Ni siquiera él. Y va a ser mío siempre. Y qué suerte tener a la escritura de mi lado.

10 comentarios:

eralamaga dijo...

Yo también digo que suerte!
Gracias!! (digo gracias, nada más,porque a veces creo que ya te dije todos los elogios y sueno a disco rayado!)

Irene dijo...

Sos linda!! Me encanta leerte!!

Ale B. dijo...

Que linda sos...y qué bueno que tengas la escritura de tu lado...es tan sanador!!!! Besosss

Flor El castigo de Adán y Eva dijo...

Sos la heroína del mundo Blogger, que sabe hablar de instantes, de guiños del destino, que marida escenas con música y que sobre todo sabe decir como poca gente

Ana dijo...

Una belleza de recuerdo. Un tesoro.

Las Ramonas dijo...

Hermoso relato, sos la heroína de algo mejor que una película, la heroína de tu vida.
Besos linda!!

ceci a. dijo...

Lu, son relindos los piropos, pero un gracias lo es mucho más. Gracias a vos.
Irene; sí? Qué suerte la mía! A mí me encanta escribirles!
Ale: MUY. Gracias hermosa. Sí, por estos días poder escribir unas líneas es un tesoro. Abrazote.
Flor, qué piropazo! Decir como poca gente! Fa. Bueno. Y todo lo que decís. Sobre todo me alegro de que te llegue la música. :) Los eslabones de mi vida se hilan con ella.
Ana; eso un tesoro. Casi escribo esa palabra de hecho, pero no quise dar sensación de posesión material... Pero sí, es un tesoro intangible. Gracias por interpretarlo.
Vane!!Qué drogona suena la afirmación, jaja! Pero sí, todas lo somos . Todas. A veces nos olvidamos, a veces nos percatamos. UN abrazo gigante y gracias. <3

Anónimo dijo...

Hola Ceci,

me parece absolutamente hermoso que puedas escribir algo como esto justo después de una separación. Te envidio (sanamente) esa capacidad.
Ya te lo dije en un comentario hace un tiempo, me separé hace poco (bah, ya no tan poco...) después de 10 años de casada y aunque viví momentos tan hermosos como estos que recordás vos en este post, se me hace imposible recordar sin añorar y sin una pizca (o tonelada...) de bronca.
Quizá tenga que ver con que yo no tomé la decisión de la separación...

En fin, se tornó demasiado personal y lo que quería decirte en realidad es que me encanta cómo contás las cosas! sos muy talentosa para generar "climas". Me encanta leerte y espero que sigas escribiendo!!!

beso grande
Pau

Ana dijo...

Los tesoros no son únicamente materiales! 😉

Ana dijo...

Los tesoros no son únicamente materiales! 😉