sábado, abril 30

mojarse los pies o quedarse en la orilla.


Hoy me reencontré con este pequeño relato, y quería compartírselos. Lo escribí hace casi dos años. Como les dije en el FB, prontito voy a volver a escribir por acá. La intensidad de la vida no me está permitiendo apresarla en palabras. Espero que les guste el texto.


Como el mar

Fueron al bosque. Dejaron atrás el auto. Le hizo perseguirlo cuesta arriba por un médano. Dijo que del otro lado había una cosita.

Era el mar.

- Eso tiene el mar
- Qué.
- Que no podés evitar ir hacia él. Es como hipnótico. O magnético, no sé.
- Hasta que llegás a la orilla y decidís si mojarte los pies o quedarte ahí..

Caminaron entre las rocas, Vieron mejillones y anémonas. Inventaron que esas algas verdes pegadas a las piedras eran el pelaje de algún monstruo marino que podía cobrar vida en cualquier momento.

Él quería seguir avanzando. Ella quiso volver. 

De regreso al bosque cantaban

El agua apaga al fuego y al ardor los años

Él observó en voz alta cuánta verdad tenían esas letras.

Amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño

A ella algo le pinchó adentro. No se pusieron de acuerdo. Siguieron caminando.

De pronto lo vio pararse y sintió cómo su mano grande agarraba con fuerza la suya:

¡Cada salto en el vacío es una cuestión de fe! - lo oyó entonar a Fito mientras ya corrían cuesta abajo por el mismo médano empinado. 

Ella no paraba de reír.




4 comentarios:

Anónimo dijo...

estoy en un momento en que tengo que decidir si quedarme en la orilla o mojarme los pies. creo que ya lo hice y tu relato ayudó un montón. gracias!

ceci a. dijo...

Me alegro tanto!!! Ojalá lo que hayas decidido responda a tu corazón y te haga feliz :)

Anónimo dijo...

Me encanto...... Así sencillamente.... Carol

ceci a. dijo...

Qué alegría me das Carol! Gracias por leer y dejar tu comentario <3