miércoles, febrero 27

24 hs. con Tomás.

0 hs. Teta
5 hs. Teta. Vuelta a dormir. Hamaca, moisés o conmigo en la cama..? La eterna disyuntiva.
8 hs. Teta.
8.40 "Bebé vos seguís tomando y yo quiero hacer pichín, desayunar, sacarme el pijama que me pillaste y/ o cagaste".
8: 50 Festival de sonrisitas sentadito sobre mis piernas. Diálogo con "Ajós" incluidos. Sus ojitos me hacen olvidar de las necesidades básicas anteriormente enumeradas.
9 Cambio de pañal.
9, 10 "¿Vamos con papá?!
9, 15. Desayuno con el bebé observándonos desde su hamaquita.
10. Chau a papi que se va a trabajar.
10, 05 Extracción de leche para stockear
10, 15 Baño. Disfruta con todos los dedos metidos en la boca y ojitos entrecerrados.
10, 30 Puesta de nuevo pañal y ropita. Fuerte inspiración embriagadora de su cuello con olorcito a bebé + limpio.
10, 35. Vaciado de bolsita de pañales.
10.40 Lavado de ropa a mano con jabón blanco.
10, 45 Tendido de ropa.
11, Teta again.
11, 40 Provechito
11.45 A dormir a upa cantando El reino del revés (los dos párrafos que me sé)
12 Probamos suerte con el moises
12, 05 Corriendo a bañarmeee! Puerta abierta y oidos afilados!
12, 15 Chequeo de cunita
12, 30 Buahhh!
12, 35 "...nada el pájaro y vuela el pez"
12, 50 Con brazos cansados vamo´ a lo seguro y lo acuesto en su hamaca.
12, 55 Pongo una Malta al freezer.
13 Almuerzo con malta helada, riego de plantas interiores, hacer camas, chequeo rápido de mails etc, etc, etc.
14  Teta. Timbre. Llega Fabiana, la niñera que está viniendo a prubea.
14, 05. Durmió? Comió? A qué hora? En tu cama? Y el moisés no? Cuánto tomó de teta? Y de mamadera? Me parece que tiene el pañal sucio. Le cambio la pilchita?
14, 40: Provechito
14, 45 Cambio de pañal. Upa.
15. Tele, siesta, plaza. Depende el calor y el humor.
15, 30. Soniditos de sueño. Chupete, upa, Baby Mozart. No se duerme con nada.
15, 40 Con ojos rojos y llanto su nivel de sueño es evidente, pero se resiste.
15. 45 Mochilita + chupete+ caminata por la casa. No falla.
17 Sonitditos de "Me desperté y tengo hambre". Teeeeeeeeta, provechito, etc (Me aburro de leerme)
17, 30 Salida al chino, Jumbo o Farmacity, etc Disfruta desde su cochecito.
18 Mates, riego de plantas, radio.
19. Llega papá y lo ataja un rato. Puede haber excursión a la plaza con Rolfi.
20. Teta y bla bla bla bla .
20 50/21, Palma hasta la medianoche. Cenamos, miramos una serie, etc.

(En este interín, que en tiempos tan cronometrados parece la mismísima eternidad, llego a extrañarlo)

0 hs. Todo vuelve a empezar.

lunes, febrero 25

martín.


Esta entrada empezó a tomar forma en Mar del Plata, pero en realidad debió ser mucho antes. En estos 6 años de Sosloqueamás jamás dediqué un sólo párrafo a mi hermano Martín. Y la verdad es que no sé bien por qué.

Será que vivimos a 400 km de distancia. Será que siempre tuve la sensación de que no teníamos nada que ver el uno con el otro. Será que me vengué veladamente por cada una de las gastadas que me pegaban con mi hermana, o por la poca frecuencia de sus llamados desde que me mudé de ciudad -cuatro veces en 14 años.. sí, poco. O que simplemente no encontraba qué decir.

Y hay tanto para decir sobre Martín.

Puedo empezar de atrás para adelante, porque así se configuró en mi cabeza. Esas dos semanas en mi ciudad marítima me ayudaron a mirar unas cuantas cosas con una nueva perspectiva.

Por ejemplo, ahora él y yo nos habíamos vuelto colegas en eso de ser padres. Él debutó mucho antes. Muuucho antes. Tanto que mi sobrina ya tiene mi altura y cierta presencia indiferente como todo adolescente; y a mi sobrino le van las zapatillas del tío Pablo. Y si Victoria -mi reina, la más linda nena que puedan imaginar- ya me había abierto la ventana a una sensibilidad nueva, imagínense lo que pudo Tomás.

Ciertas experiencias no se entienden hasta que no se experimentan. Así se simple. Y como armar una familia no es comparable a ninguna otra cosa, hasta no embarcarme en el mismo proyecto no tuve ojos para verlo a él.Así fue que vi a Martín esta vez. Por primera vez como él se merecía.

Descubrí que mientras yo me quejaba de que nunca me llamaba, él estaba yendo con su mujer al trueque a canjear la ropa coqueta de ella por bolsas de comida. O que mientras yo rendía un parcial, él por ahí hacía bolitas con la caquita de mi sobrina porque a ella no se le formaban solas, mientras mi cuñada lloraba en la cocina.

La recontraremó mi hermano, desde su paso errante por algunas carreras universitarias, hasta su sueño cumplido: su propia fábrica de pastas.

La queja no es lo suyo. "Dale, vénganse. No traigan nada" o "¿Cansado? ¡Nah!", deben ser sus frases de cabecera. Es de los que hacen que todo se vea fácil. Y lo admiro mucho por eso. Porque ahora hago dos más dos, y sé que para él hubo más de una cosa difícil.

Ya antes de cumplir 12 años veía todo lo que mi viejo delegaba en él y pensaba "Uf, si esto es así no quiero crecer".

A los 13 le tocó ocuparse de nosotras, cuando papá y mamá se separaron. Porque sobre todo al principio pasábamos muchas horas solos los tres. Una de esas noches se cortó la luz, y para que no tuviéramos miedo prendió las cuatro hornallas. Y nos inventó chistes hasta que bien entrada la noche llegó mi mamá.

Después tuvo una adolescencia difícil en casa. Incomprendido, acusado, cargado de responsabilidades..

- Martín, levantate, vinieron los Reyes!
- Otra vez?
- Sí, te trajeron unas latas de pintura.

Yo le escuché decir a la mujer de mi papá:  "Tu hermano es un ladrón". Creo que había manoteado algún vuelto para hacerle un regalo a su novia eterna, mi cuñada Daniela.

Y un día se fue de casa. Y por mucho tiempo no se habló con mi papá. Pero igual los ojitos le brillaban si alguien le hablaba de él.

Y más tarde quedaron embarazados. Y todo esto que hoy yo enfrento con 32 años, a él le tocó a sus 22. Y tampoco se lamentó por nada.


Lo recuerdo pasándome el trapo de la cocina por la cara, aliado con mi hermana enumerando mis defectos, tirándome pescados muertos en la playa o leyéndome el diario íntimo. Pero también mirando La extraña dama con Coco, yéndola a buscar a ballet, armando con nosotras la coreo de Tengo el corazón con agujeritos y sentándose al lado mío en la cama, para ofrecerme sus amados discos de los Guns n´Roses.

Lo admiro por ese grupo inoxidable de amigos que tiene hace 20 años. Por su pasión por la pesca, por Peñarol, el Rojo, sus perras, sus pájaros. Por su dedicación al trabajo. Por el amor con que mira a su mujer. Por el cariño y paciencia con que educa a sus hijos. Por esa familia hermosa. or su generosidad y su buen humor.

Y porque cuando hizo falta sí me llamó.  Y siempre tuvo palabras justas para decirme.

Perdón que este post se haya demorado tanto, hermanito. Igual sé que no lo vas a leer, porque vas a estar trabajando, o pescando, o mirando un partido, o poniendo alpiste en las sietes jaulitas, o haciendo otro pollo al disco, porque vienen los chicos a comer.

Te quiero, siempre, mucho.

c.

domingo, febrero 10

post con olor a mar.

Es un domingo de lluvia en Mar del Plata. Hoy se tomó franco el sol que, desde que llegamos hace una semana, no hacía más que brillar.

Suenan truenos mientras todos duermen. Mi papá, Pablo, Rolfi y el pequeño Tomás.  Definitivamente es el momento ideal para escribir, después de tantos días.

No visitaba mi ciudad desde abril, cuando llevaba apenas un mes de embarazo. Y en estos pocos días, pasó de todo y en realidad, no tanto.

Por ejemplo, cumplí años. Ahora, si me preguntan la edad, tengo que contestar "32". Ya me tocó hacerlo y sonó raro. Pero de a poco me voy acomodando a la idea. La mayor novedad es lo poquísimo que me importó mi natalicio esta vez. Es cierto que cuando sos mamá cambian tus prioridades. Por suerte a mi hermano sí le pareció importante y me organizó un asado en la Sierra. 

Dios, qué experiencia soplar las velitas con Tomás a medio metro. 
Eso, un año atrás, no estaba ni en los planes.

Los primeros días acá fueron algo complicados. Con Pablo estaba difícil encontrarnos. Yo estaba tensa. Compatibilizar humores y  tiempos con un bebito en el medio no es una tarea simple. Pero después, un diálogo con mi papá, una bajada de guardia con mi marido, una tarde-noche cada uno haciendo su plan -él pescar, yo pasear-, la versión nortemericana de L´ultimo bacio  y la decisión firme de sonreír -al principio más mecánica que espontáneamente- lo lograron todo. Lo más mágico fue ver cómo con mi humor mejoraba de forma automática el de Tomás. Este descubrimiento -que una en teoría lo sabe, pero hay que verlo en vivo para creerlo- es un buen motivo para estar con los dos pulgares arriba. Para despejar mis cielos apenas empiezan a amagar las nubes.

Otra cosa que pasó es que mi papá pudo abuelear. Con lo mucho que me angustiaba a mí el tema. Me encanta verlo con mi hijo ¡Y hasta se animó a quedarse con él mientras nosotros hacíamos una tarde de playa con Rolfi!

El resto fue todo entregarse, al sol, a la arena, a los paseos, las comiditas ricas (sin asco a las harinas!) y los mimos.

Tomás me tiene loca de amor. Alcanza una sonrisa para que el mundo entero alrededor pierda nitidez y espesor, y ya no exista casi nada más que esos dos ojos enormes azules, alegres y bonachones.

Así que acá estamos, pensando que quizá me quede unos días más. A todos parece sentarnos bien este aire de mar. 

Gracias por coparse con la propuesta del post anterior y por toda la dedicación que pusieron en sus comentarios. Los leí todos, dos veces cada uno. Es una maravilla saber cómo llegaron y por qué se quedaron.  A veces me dan tanto amor que me quedo perpleja y no sé ni cómo empezar a contestarles. 
GRACIAS.





Hasta prontito!

c.