miércoles, abril 28

seda.

Se merece un post, además de la apertura. Es un vestidito de seda con un montón de colores: beige, verde, violeta, negro, rojo y rosa... Cuando lo vi en el perchero, me gustó enseguida. Había otro, parecido, que mi parte derecha del cerebro intuyó que me podía quedar mejor, pero la cosa era con éste. Pero primero lo primero..

Íbamos de camino al Hudson cuando vimos este local. Nos llamó la atención esa esquina sobria en Hudson y Christopher st, con una vidriera que prometía buena ropa para hombre.


La verdad es que ese día no estaba destinado a comprar nada, pero puedo decir que fue la primera vez que vi a mi novio entusiasmado con el shopping.
La barcelonense (es así el gentilicio?!) que atendía era un AMOR. Pocas veces pude adivinar la dulzura de alguien tan a primera vista. No me acuerdo cómo se llamaba. Atendía con la cordialidad justa, sin ser descuidada ni pesada. Nos metimos con Pablo en un probador gigaaaante, con silla donde apoyar la ropa, espejo generoso, y doble cortina. Él preseleccionó algunas prendas. Yo, después de intentar con algunas ofertas (me la pasé todo el viaje consiguiendo gangas), me probé el vestido soñado, con la sospecha de que era un viaje de ida.


Lo fue. Ella me tuvo que ayudar a terminar de subir el cierre. Y cuando lo hizo, sentí la gloria. Éramos el uno para el otro. Nunca había usado algo de seda. El roce de la tela me parecía una maravilla. Se ve que Pablo -atareado con una pila de remeras, a cuál más linda- vio mi cara, porque enseguida me dijo "Te lo regalo yo".

Ya en el mostrador, intercambiamos mails con la vendedora y confirmamos que era un sol. Contentos, sacamos a pasear nuestra bolsita multicolor por Chelsea, The meat packing district (con visita al High Line Park incluida):


El último día de viaje, un domingo por la tarde. Después de un brunch sin mesura en The Cornelia Street Cafe, volvimos a pasar por lo de nuestra amiga. Le contamos que la noche anterior había estrenado el vestidito, y que nos habíamos comprometido. Empezó a saltar de la emoción. Llamó a la otra vendedora -una negra neoyorquina divina-, y nos abrazamos los cuatro. Fue la primera vez que verbalizamos nuestra noticia.
La noche anterior, entre el Cosmopolitan, el vino californiano y el champán que nos acercaron los dueños para festejar -más la propuesta, claro está- me sentía un poco mareadita y apenas articulé respuesta entre lágrimas y risas. El vestidito me confirmaba que estaba viviendo un cuento de hadas a mi medida.

martes, abril 20

this is Chu.

No nos queríamos ni un poco. Ella era la chica popular. Yo una de las nerdies (y no deformo, esto era así. Otra que Divinas y populares..). Entonces, más bien ella no me quería a mí. "Correte, Alemano", me decía si quería pasar por el mismo pasillito donde estaba yo. No estábamos en la prepa, sino en el Illia de Mar del Plata, pero sí había lockers, y una vez, frente a ellos, la muy maldita le dijo a su equivalente popular del curso que yo me había olvidado de llevar bombacha a la clase de natación para cuando me sacara la malla mojada. Mumala Karen. Los chicos morían por ella, pero ella sólo tenía ojos para uno, su novio de entonces. Iba y venía en bici a todos lados y siempre tenia puesto lo último de lo último.
Fue en una clase de títeres en tercer año. (Sí, teníamos taller de títeres, y de escultura, y de carpintería y de cestería y de unas cuantas otras cosas). No sé bien cómo empezó la charla, aunque sí recuerdo el momento -taburetes altos, tubo fluorescente. Algo nos dijimos que nos causó gracia. Y desde entonces, nos hicimos amigas. Inseparables (aunque desde hace 11 años haya 405 km de distancia entre nosotras).


Una de las cosas más locas es que ella vivía en la casa que había sido de Laura, mi mejor amiga de la primaria. Esta misma que ven acá:


Otra cosa loca es que sintonizamos como si nos conociéramos de siempre. Íbamos a todos lados en nuestras bicis: a la peatonal a buscar entradas para la matineé (que vendíamos a precio rebajado) y para "la noche" de Go! y Chocolate; a tomar sol a Waikiki o al "balneario 25" (una playa desierta donde terminaba Punta Mogotes); a ver ropa en los outlets de Juan B. Justo; a comer mega sundaes al patio de comidas de un supermercado que había cerca; a ver los partidos de rugby de su ex novio Federico; a ver pelis con Oreo bañadas en la casa de su viejo; a comer hamburguesas con queso a la Esso de al lado del colegio (¡Ahora que lo pienso, cómo morfábamos!); o a caminar para que ella o yo nos despejáramos de una tristeza amorosa... Con ella, el llanto podía convertirse en risa, como cuando, con una cocada que me trajo mi papá de Brasil, me tragué los brackets (tres para colmo), y fui a su casa desconsolada. También nos mandábamos regalitos y cartitas. Las de ella venían tipeadas en computadora... es como si las estuviera viendo!!! Y las tengo todas guardadas. Cuando se fue a Sudáfrica le regalé mi medallita de los Guns n´Roses para la suerte, y le fue súper! En cuarto año, en un fogón cerca del Champaquí, Córdoba,había que elegir a alguien para darle un palito (una pavada tan simbólica como lacrimógena) y ella me lo dio a mí, simplemente porque me quería mucho!
Ella es feliz con la naturaleza. Será por eso que se construyó una casita en la Sierra (se puede ser más grosa??)que está por estrenar.. Feliz mudanza Chuuu!


Ama las rosas chinas amarillas, a los perros y todo bicho que nade, se arrastre o camine. Su paseo predilecto en Buenos Aires es el zoo, aunque sufra por ver a los animales descuidados. Que yo recuerde tuvo peces, gatos, perros, coballo, y hasta fantaseó con un hurón, la muy zarpada, pero sabia Tato, la mamá, no la dejó. En esta foto, por ejemplo, parece que sólo toca un caballo, pero ella está tocando el cielo con las manos:


Ahora que me voy a casar está chochísima. Cada tres días -promedio- recibo un mensajito suyo en el celu preguntando cómo van los preparativos, entonando la marcha nupcial o, simplemente, anunciando lo contenta que está. Yo los guardo todos. (Y mi casilla explota, así que me la paso borrando la bandeja de salida).

Hoy -no conforme con la comunicación celular- me dijo por Feisbuc la cosa más linda y llena de vida sobre nuestro casamiento:

"Quiero que te cases ya! Me quiero ir de viaje, llorar cuando se casen, sentirme 5 segundo medio baqueteada de que yo no, superarlo al toque, morfar, bailar, verlos chochos a los dos, cantar cualquiera en las canciones en ingles y castellano, total la musica esta alta, reirme mucho!!!!!! Que divertido Ceci!!! Me muero de ansiedad!!!! Recontra felicitaciones otra vez. Te quiero mucho!"


Esta sos vos Chu. Y nunca te había dedicado un post! ¿Sabías lo mucho, mucho, pero mucho (maaaaaaal) que te quiero?
Ah, te dejo este tema, para recordar viejos tiempos en Go! Y este otro, que estaría genial para poner en la fiesta, bajarle el volumen y ver qué chamulla la gente!!!.. you know....

lunes, abril 19

la piú bella.

Cuando veo una de éstas:


Zás.
Lloro, sin filtro.
No lo pienso. No extraño, ni añoro, ni deseo. Ni siquiera lagrimeo por la emoción de saber que por fin voy a ir. Simplemente lloro. Me pasó cuando rendí el tercer nivel de italiano. En la puerta del ascensor había un afiche con un paisaje de Ancona. ¡Lloré a mares! Me pasó ayer por la tarde, hojeando el capítulo "Positano" de una guía Michelin. Y tantas otras veces, pero ya no le busco explicación, simplemente me gusta que sea así: Italia me produce una emoción sin lógica, y por eso más hermosa. A poquito más de cuatro meses, acaricio la idea de ese viaje tan soñado, e intuyo que cuando volemos hacia allá, voy a agregarle sustancia a lo que siento.
Entre tanto, me quedo con mi passaporto, mis clases de italiano(con la profesoressa Patrizia, cada vez más fructíferas y divertidas!), con la pila de guías (Florencia, Verona, Venecia, Pompeya, Roma.. aaaahhhhhh......), con esta sangre de tanos del norte, centro y sur que llevo; con las historias ambientadas entre sus paisajes, como la de Alice y Mattia:



con esta canción que me lleva hacia allá...

con esta escena, la más preciosa que nos dejó el cine, y todos los recortecitos de cinta que Alfredo juntó para Toto...


......y con la frase de Pablo cuando le pregunté "¿Y si no lográs traerme más de vuelta?":

-¡Nos quedamos allá!

jueves, abril 15

jugo de arvejas.

Ya está oscuro afuera. Es una noche fresca, húmeda y otoñal. Kathy me mira desde el banquito detrás de la barra mientras cocino. Mueve el hociquito, como queriendo averiguar de qué se trata. Le digo que es mi espectadora preferida, que le sacaría una foto, pero que mejor recordarla así. Preparo a ojímetro el guiso que le prometí a Pablo..... lleva pollo, tomates, cebolla, salsa, laurel (esas hojitas eternas que siempre les escatimo a mis recetas). Abro la lata de arvejas, entonces Kathy viene entusiasmada, quizá con la aspiración de que sea atún. Le muestro que no -le hago oler- que ni siquiera se le parece. Entonces vuelve a su palco preferencial. Suena este tema y hay una luz cálida. Mientras escurro el jugo de las arvejas recuerdo cuando mamá se lo separaba a papá en un vasito, y él se lo tomaba contento. Pienso cómo y con cuánta fuerza deseamos nuestro hogar, aunque no sea más que un pacto sin garantías.

martes, abril 13

chau Aurelia.

Yo le había escrito un post.. hace muuucho.....

gris.

Dos veces salí hoy, dos veces dos se frustró el motivo de mi salida. Y con este día! Puedo pensarlo así: el pilotito nuevo trae mala suerte. O puedo pensarlo de otra manera: el pilotito nuevo activa mi autoestimómetro, y hace que no me banque cosas que me resultan ofensivas y las corte a tiempo.


Pero la verdad, verdad? Si no fuera por la pila de tostadas que comí en este lugar (buena recomendación, Vero!), o por la caminata de regreso por la calle Uriarte, sentiría que fue un hermoso día de lluvia totalmente perdido.

música con estrella.


Conocí esta banda gracias a una hermosa nota de Mariana Enríquez. Si pueden hacerse un ratito, póngan play acá o a esta maravillosa canción adolescente. Big Star suena fresco como The Beach Boys, pero con una buena dosis de melancolía. La historia de Alex Chilton -"el artista independiente y calavera", como lo definió una reseña de El País- es para hacer una peli. Agradezco al cielo que haya esta música para revisar, escuchar treintipico de años después por primera vez, e iluminar un día gris de lluvia.

lunes, abril 12

ñam!

Se llama Lucila. Tiene una sonrisa contagiosa, una camioneta con la que un sábado de sol reparte dulzuras con sus mini asistentes -Luna y Lautaro, él de "7 y medio" (sic), y ella de 4-, y una habilidad extradordinaria para fabricar cosas ricas y lindas con sus manos. Afortunada de mí me gané una bolsa repleta de dulces.


Con la varita mágica -que de tan linda da pena comerla - Pablo y yo pedimos deseos. Tenían que vernos, en Oui Oui moviéndola como si fuéramos un mago él, un hada madrina yo....


Dénse una vuelta por su web, y vean qué fabuloso todo!!! Gracias Lu! Me encantó conocerte!
De paso: buena y dulce semana para todos!

miércoles, abril 7

gente que no.

Hay un sinfín de libros que hablan de los manipuladores, que "desean jugar contigo para así usarte y que seas su víctima"
Una legión de chantas listos para dar predicciones y soluciones mágicas a la gente que no quiere hacerse cargo de su destino.
Un montón de amigos y familiares -y hasta la mala suerte!- para responsabilizar por nuestras propias frustraciones.
Factores hormonales y climatológicos a los que culpar por los celos, envidia y todo sentimiento malo que se nos cruce.
Una pila de maneras para somatizar lo que no queremos ver.
Y miles, millones de excusas, para evadirse del trabajo de mirarnos a nosotros mismos, admitir nuestras debilidades y fortalezas, desear con el corazón (y no según lo que tiene el otro), e ir por eso que deseamos.
Podés ir y comprarte esos libros, hablar con esa bruja, o seguir agarrándotela con los demás por tus propias limitaciones.. O... intentar traspasarlas. Ponerse en víctima es siempre lo más cómodo, pero no sirve pa´mierda.
[Sé que es un post bucayesco; a mí sólo con descargarme me alcanzó. Si además le sirve a alguien...... genial..)

martes, abril 6

Chau Kitty.

Fue hace 16 años. Íbamos caminando con mi hermana Coco en dirección a la calle Güemes, en nuestro barrio en Mar del Plata. En el terreno de la esquina escuchamos un miau tímido. Seguimos camino. A la vuelta, casi una hora después, pasamos por el mismo lugar y sentimos el mismo maullido. Entre el pasto, tirada entre un montón de trastos, había una caja de una juguera eléctrica. Temí abrirla y encontrar -como ya me había pasado, pero con perritos- un gatito entre sus hermanitos tiesos. Pero no. Sólo estaba ella. Era poco más que una peluza gris y blanca. Cuando la alcé, ronroneaba y temblaba. La llevamos a casa y la llamamos Kitty (creo que en honor a una gatita de mi infancia). La puse sobre las piedritas sanitarias de la Michi (ama y sra. de la casa por entonces) y en vez de interpretar su uso, le dio por comérselas. En los años que vivimos juntas, Kitty dormía conmigo, adentro de la cama, tapadita como yo y con su cabeza sobre la almohada. Tenía un carácter fuerte, pero era mimosa. Sabía pedir que le abrieran la puerta de calle para volver a casa, golpeando con su patita sobre la ventana de vidrio. También sabia abrir el grifo de agua para tomar agua corriente, y fresca. Y cuando sabía que había carne picada, no paraba de rascar en dos patas la puerta de la heladera hasta que alguien se apiadaba de ella y le daba un poquito. Cuando con Pablo íbamos de visita nos hacía fiesta de mimos.
Siete años después de aquel hallazgo, a una cuadra, apareció su clon Kathy (que hasta hoy vive con nosotros). Intuimos que hay un parentesco, porque salvo el color un poquito más claro de los ojos... son idénticas! Supimos que estaba enferma hace una semana. Murió hoy a las 11, 40. La voy a extrañar. Cuando encuentre una foto la pongo acá, para que vean que no les miento, que era especial, y hermosísima Kitty.