miércoles, marzo 31

deshoras.

Necesito exorcizar el sopor que me produce este horario fatídico. Cuando las agujitas pasan de la una y media de la tarde entro en una especie de espiral irremediable de desánimo, desgano, deshambre, desaliento, destodo. No quiero comer, ni dormir, ni escuchar música, ni escribir, ni hablar con nadie. Nada de eso, nada de nada. Un poco la culpa la tiene esa luz que no es ni fu ni fa: ni la fresca de la mañana, ni la cálida y con matices del atardecer. Y otro poco mi viejo, que durante todos los años que vivimos juntos dormía de 2 a 4 o de 3 a 5. Al principio nos obligaba a dormir nosotros también -para que no lo molestçaramos- cosa que no conseguía... Me deprimía el tic tac del reloj despertador, y el sol colándose por la persona del cuarto (cosa más artificial y a contrapelo existe?).


Después se rindió, pero en ese horario guai con que hiciera un mínimo ruidito, porque sobrevenía su "Schssssssst" furioso. La casa entonces era ganada por nu silencio abrumador, el olor de los churrascos que quedaba flotando en la cocina, y el sólo sonido de las chicharras del barrio, las cortadora de pasto (o peor! de fierro) de algún vecino y el trapo triste sobre el piso que pasaba la sra que limpiaba en casa. Una verdadera cagada. La vida volvía al hogar alrededor de las 5, cuando le subía mi viejo su café con 2 cditas de café Dolca, con una y media de azúcar. Él bajaba a la cocina. Ya entonces podía volver a ser yo, la misma revoltosa de la mañana y de la noche.
Ahhh, me descargué un poco. A ver si lo consigo! Ahora que trabajo en casa, necesito dejar de padecer estas horas cada fuckin tarde. Y no, no duermo la siesta.

martes, marzo 30

Disculpe las molestias.

[Canción recomendada para leer este post].
Estamos produciendo cosas de tinta sobre papel, que se imprimen, se venden y las leen vaya uno a saber quiénes.
Atesorando mimos, bicicleteadas & momentos con nuestro novio.
Concretando encuentros palermitanos con amigas.
Armando reuniones hogareñas con amigos.
Retirando cheques, y visitando bancos.
Eligiendo vestido.(Báh, mentira, ya lo tenemos, pero nos rehúsamos a dar detalles. Su pregunta molesta, no insista).
Desmadejando nudos & nuditos en terapia.
Reuniéndonos con los organizadores de la fiesta.
Dando clase y corrigiendo cabezas de noticias.
Programando viajecito unnplugged de Semana Santa.
Como ve, de todo menos bloggear.
Pero no se alarme.. porque.... después de todo..
estamos trabajando para usted.

jueves, marzo 25

muchness.

Los 11 se cumplieron ayer. Triste coincidencia, la de mi llegada a Buenos Aires con el aniversario del golpe. En fin. Como sea, me decidí por una vez a no ser nostálgica (además de que ayer tenía un resfrío que no me dejaba pensar mucho). Entonces en vez de repasar el tiempo transcurrido en esta ciudad hermosa, me decidí a mirar para adelante.
Hoy es el primer día de mi año número 12 en BUenos Aires. Con la sensación del deber cumplido (con creces), lo que veo ahora es el año de mi casamiento (Dios: Cecilia, wake up, alguna vez te imaginaste casada?! NI los pellizquitos de Alicia funcionan con este sueño...). Va a ser fácil sacar las cuentas de aniversario, con un año tan redondo como 2010. Y esperemos que le sumemos muuuchos, muuuuchos y muy felices. Es el año en que voy a festejar con mis amigos la alegría de tenerlos, y con mis sobrinos la fiesta que fue para mi vida que hayan venido. El año en que le voy a poner un moño blanco a Kathy (la conocen, no?) para que brinde -con un poquito de leche- a la salud de Pablo y mía. Veo el año donde por fin voy a conocer mi Italia querida, la misma que, retratada en fotos, me hace llorar de emoción, la de mis antepasados.. Al norte, centro y sur, todo mi ser va a encontrar una piecita que faltaba cuando por fin pise esas tierras.
Este año quiero nadar muchos largos, corregir (eso sí, con birome verde, yo soy de las buenas) muchos trabajos prácticos, aprender muchas nuevas palabras y expresiones en italiano, escribir en muchos lados, terminar los cuentos que empiezo, tomar muchas meriendas con amigas, reencontrarme con algunos amigos con o que tengo medio perdidos, hacer paseos y mimos con Pablo y cocinar un montón de recetas de este libro, sin engordar en el intento.
También espero postear mucho, y seguir leyendo a todos los que ven en la columna derecha, que me inspiran, y mucho!
Mucha muchedad, diría el sombrerero loco!
Les dejo esta canción ..porque ....porque.... me encanta?
Ah, y ésta, ya que estamos con Sir Jagger. De yapa!

martes, marzo 23

well, just let them go.

Un poco en sintonía con la semana temática de Vero, y un poco por la nostalgia que me despiertan los temas noventosos de Blue ahora que ya no sintonizo Aspen (avisen que pasó algo con la antena!), tengo súbita necesidad de recordar la música previa al 2000. Un derroche de energía que llegaba a mis orejas gracias a mi prima Gi, y mis queridas Pezzutti, siempre a la vanguardia melómana. Marplatense como era, traia tres- cd´s tres- que me había comprado con mi primer sueldo como camarera. Eran: U2 the Singles, Eric Claton Chronicles y Sabina 19 días y 500 noches. Náh que ver. Fue todo un descubrimiento (frase cliché que aquí aplica a full) escuchar por ejemplo, a Damon Albarn y su banda. Mientras en los boliches a los que íbamos -L´Ideal, Club 74, las fiestas Insomnio- la pista explotaba con Girls&boys y Song2, en casa prefería la tranquilidad de Coffe&TV, Tender y The Universal.

"Adore", de Smashing Pumpkins es, a mi gusto, uno de los mejores discos de rock hasta la fecha. En esos años, con una copia truchada hasta la tapa, lo escuchaba en el balcón, fumando un Camel atrás del otro. To Sheila me ponía los pelitos de gallina. Imaginen mi felicidad cuando conseguí por $8 una copia de Siamese Dream! Today y Disarm eran LOS himnos.
También estaban los buenos (aunque se hicieran los malos) de Oasis. Lo mejor de ellos es que tenían melodías que yo podía aprender en la guitarra. Entonces canchereaba con versiones de Stand by me y Don´t look back in anger.
Ah, también estaban los Cranberries. Todo temazo y actitud irlandesa! Compartían con los Smashing ese vaivén entre dulzura y explosión, que a mí me deslumbraba (y lo sigue haciendo).
No me copaba mucho con Limp Bizkit ni Eminem. Mis compilados -todavía en TDK- podían mezclar Buddy Holly, de Weezer, con She´s electric de Oasis, Shiny Happy people de REM, alguno de Suede y el hit eterno de The La´s, que con sus primeros tres acordes me ponía de buen humor. Me gustaba el look nerdie que empezaba a usarse, y lo retro todavía era más insinuación que abuso.

Me leo y sueno extremadamente nostálgica. Mientras escribo, estoy segura que las Pezzutti escuchan alguno de Lady Gaga, así que algo de eso hay... pero juro que soy abierta a lo nuevo! Sí extraño un poco la creatividad de fin de siglo, la misma que Albarn empezó prematuramente a añorar:

This is the next century
Where the Universal's free
You can find it anywhere
Yes, the future's been sold
Every night we're gone
And to karaoke songs
How we like to sing along
'Though the words are wrong


pd: que vuelva Nostalgie.
pd2: para que el post no sea un bajón,recomiendo clickear en The La´s. No falla.

lunes, marzo 22

hoy vuelve.

Hoy vuelve. Sólo una razón poderosa me detuvo de llamar a Ticketek desde mi asiento del 60 hace una semana, y es que tengo clase de Éter. Hoy vuelve. 17 años después. Fue mi primer amor. Fue con quien pensé que si un día pudiera me casaría. Había elegido la casa donde íbamos a vivir -un chalet blanco a dos cuadras del de mi infancia-, y hasta el vestido que iba a usar -lo llevaba María Vázquez en el cierre de un desfile de Piazza. En un inglés rústico -el que había aprendido en dos o tres clases de 7º grado- ensayaba las frases que le diría cuando el destino nos reuniera. No se me ocurrió jamás pensar que todo eso pudiera ser un delirio. Por el contrario, tenía una cómplice que semana a semana me convencía de que estábamos en lo cierto: mi prima Gi me hacía creer que si seguíamos fantaseando, un día, por fin, íbamos a conocer yo a Axl y ella a Slash. Ésta era una de nuestras fotos preferidas:


Durante casi dos años cruzamos cartas desde Puente Saavedra a Playa Grande, y viceversa. Todas con papel perfumado, y tintas de colores. Inventábamos mil historias que incluían lobbys de hoteles, piscinas, intervenciones de Duff McKagan, y hasta canciones bien dulces como Patience o November Rain. Acumulábamos fotos -que comprábamos en mis visitas a Buenos Aires en la galería Recamier-, libros y revistas 13/20 y Generación X.
En julio de 1993 vine a Buenos Aires. Mi primer viaje sola. El viernes 16 de ese mes -vestida con jardinero de jean y pañuelo alusivo sobre la frente- cuando anochecía sobre la ciudad, mi prima y yo entramos de la mano, corriendo, y riendo de contentas, al estadio de River Plate. Un rato después sonaron los primeros acordes de It ´s so easy. Apenas nos resultaron familiares. Después sí llegaron los hits, que balbuceamos en nuestro inglés infantil. Axl sobre el escenario, moviéndose frenético con esa remera de Charles Mason (yo por entonces, poco sabía del asesino de Sharon Tate).... era mi sueño hecho realidad.


Esa noche, para cerrar, entonó -mal- Don´t cry. Yo lloré desconsolada.
Este año mi prima se casa con alguien que no es Slash y yo con alguien que no es Axl. Hoy vuelve, con más años, más kilos y más críticas. Y ahora que lo pienso, creo que mejor recordarlo así. Aunque no les puedo explicar cómo lloré (pero lloré, lloré) cuando vi esto.

viernes, marzo 19

lo tenés.

No puedo reprimirlo. cada vez que agarro el control remoto corro con el botón hacia los canales finales, y ahí, en el doscientos y pico está Cosmo, y si dice "Sexo en la ciudad" siento la felicidad corriéndo por mis venas, y me considero con la excusa perfecta para ver el capítulo -el que sea, y qué bueno que me sorprenda- una vez más. (Sí, amor, creaste un monstruo en el exacto momento en que me regalaste las dos primeras temporadas de esa serie que jamás había visto). El miércoles pesqué el último episodio de la temporada 6. Piel de gallina. Todo: la moda, los paisajes, el ruso que le suelta la mano, el collar de Carrie que aparece en el fondo de una cartera, los franceses que la hacen sentir una extraña, Big -"me tomó un largo tiempo llegar hasta aca"- abrazándola, Miranda corriendo a la loca de su suegra Mary por la ciudad helada, Samantha que aprende a recibir amor... Suspirosssss.


No supe bien por qué lloré como nunca antes: si es que ahora reconozco los paisajes de esa ciudad fabulosa, o es la sensación de que -como ellas- estoy creciendo y soltando algunos miedos. Creo que la mayor parte de la respuesta estaba en la canción del final. Esta gente la tiene muuuuy clara: se llama you´ve got the love.


Real love. Ridiculous, inconvenient, consuming, can't-live-without-each-other love.

miércoles, marzo 17

paraguas.


No soy de las apologistas de la lluvia, del tipo "Me mojo porque soy así de etérea y pobres de ustedes, los que necesitan de ese aminículo estúpido llamado paraguas". No, a mí me rompe soberanamente mojarme en la calle y además soy una especie de promotora entusiasta y ad honorem de, para mí, uno de los objetos más lindos que se hayan inventado. Está bien que en la escalera del subte, entre los que bajan y los que suben, pueden ser un incordio; que obligan a su portador a ceder el paso a los que no llevan el suyo, que están predestinados a alguna vez ser olvidados en el asiento de un colectivo y que al volver molestan con sus litros de agua chorreante (más el cabulero mandato de no abrirlos puertas adentro)... ¡Pero qué lindos son! Me gustan los cortos, los largos, los opacos y los traslúcidos. Los infantiles y los vintage. En NYC conseguí el más lindo de todos, y puedo aseverarlo sin dudar. Lo compré junto con un par de botas en el el Upper West Side, pero lo perdí dos días después en un paseo por el Pier 17. Era transparente y tenía lechucitas de colores. Me avivé del lamentable extravío al llegar a la estación de subte de Times Square. Por fortuna, Pablo me ayudó a entrar en razón y darme cuenta de que después de todo la cosa no era tan grave. Incluso me dio la idea de pasar por el lugar a comprar uno idéntico. Pero no quise. Creo que una vez que por fin alguien que detesta los paraguas como él, pudo entender mi fetichismo irracional por estas coloridas y protectoras sombrillitas, pude contentarme con el fucsia de 20 pesos que tengo en casa.

martes, marzo 16

Chau verano technicolor!

video
Desde ayer el aire huele a otoño. Volvieron los jeans y hasta los soquetes! Dormimos tapaditos, y desayunamos unos mates sin derretirnos en el intento... ¡Me encanta el otoño en Buenos Aires! Pero antes de que se me olvide, quería compilar algunas imágenes para dejar registro de este verano inolvidable. Bikinis, musculosas, Havaianas, cervezas a toda hora, muuucho calor, viajes, mimos, reuniones con amigos y familia, entrega de tesis, los inicios de mi carrera solista y mucho, pero mucho color! A sus protagonistas, retratados en estas fotos: gracias, gracias y gracias! Los quiero océanos!

lunes, marzo 15

is it any wonder?

Me voy a mi primera clase como ayudante en Eter!
Wish me luck! Chauuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu

viernes, marzo 12

catarsis.

noche.quinta.fingerfood.livings.pepereina.zonanorte.lluviadearroz.septiembre.mesadulce.barralibre.suelto.recogido.lluvia.circoloitaliano.carpa.discjockey.casona.sillasvestidas.dèco.informal.asador.reserva.lejos.cerca.vicentelopez.mersa.caro.aristocrático.combis.airelibre.civil.recepción.cazuelas.luces.velas.ramalpanamericana.centrodemesa.presupuesto.catering.pantalla.ceremonia.findefiesta.bebidas.vajilla.pilar4.maitre.estancia.aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.

jueves, marzo 11

mujeres maravilla.

Siguen las escenas que me regala marzo, y mi nueva vida desde afuera. Fui a conocer a las mujeres en su tinta. A bordo del auto camino a Villa Rosa íbamos Paola -la piloto y socia de una consultora de comunicación- Juana -fotógrafa de las12- y yo. Ese encuentro de tres mujeres no parecía deparar mucho. Paola con sueño por los madrugones que se pega ahora que tiene que llevar a los chicos al colegio (y las trasnochadas que se pega esperando hasta medianoche a un marido editor de un diario). Juana, un poquito chinchuda porque no pudimos pasar a buscarla por su casa, y por el dolor de cintura que le genera cargar su cámara, y yo, con hambre y preguntándome cómo saldría la nota. Pasamos a buscar en algún punto de zona norte a una cuarta mujer, Catalina -rubia y lacia ella, responsable de comunicación de un mega laboratorio. Hicimos trasbordo a un remis y arrancamos hacia Villa Rosa. En el comedor El Pastorcito nos esperaba otro grupo de mujeres. Muy llenas de risa, con mates e historias. Sentadas a una mesa redonda se animaron a hablar de algunas cosas que les hacían bajar la vista, que les llenaban los ojos de lágrimas o de brillo.


Fue increíble. Pienso sobre todo en Saturnina, cuando recordaba a su hermana del alma fallecida. En Silvia, que mientras le daba la teta a Jesuan, hablaba de su Solcito, la nieta que quiere más que a nadie sobre esta tierra... En Yolanda, que ahora que sabe leer y escribir, usa el papel y la birome cuando está medio melancólica. Hablamos de todo: de la amiga que ya no está porque murió en el parto, de los maridos que aún no saben leer y tienen vergüenza de admitirlo e incluso de los amores que dejaron en el pasado y a quienes hoy les dedican sus poemas.


Todas coincidieron en un punto. Lo más lindo de saber leer y escribir es poder ayudar con el cole a hijos y nietos. (Qué femenina es esa necesidad de dar!). Después a Juana se le ocurrió retratarlas con algo escrito por ellas. Cristina escribió "soy feliz". "Ah, me robaste la idea!", protestó Yolanda que, minutos después, en el mismo cuaderno, escribiría "soy MUY feliz". Conocí a la autora del poema que les dejé más abajo. Era una mujer de treintialgo con una sonrisa llena de dientes -la más alegre del grupo sin duda- que dijo haberlo escrito así porque así era feliz... nada que extrañar, nada que pedir. Una hermosura.


Y después nos fuimos. Mientars las veíamos saludarnos desde la ventanilla del auto ya no éramos las mismas. Sorteando el tráfico de Cabildo, Paola, menos somnolienta, contó sobre sus tres hijitos y ya no en tono de queja. Nos habló de su casa en Mar del Sur, a metros de la playa, donde conoció la oscuridad ("si no hay luna, abrís los ojos y no ves"). Y nos contó que en esas noches oscuras y silenciosas se tira en la cama con su marido y le pide "Contame una historia, pero que no sea de miedo". Entonces él le inventa alguna.

miércoles, marzo 10

marzo.


Can´t help it.. esto de buscarle el sentido a todo. Y hoy, queridos amigos, encontré el sentido de un mes como marzo, con tan mala prensa que tiene el pobre. Ninguna canción dice "Nos conocimos en marzo", la gente evita casarse en un mes con tan escasa melodía y lo asocia más bien con la vuelta a las obligaciones, al vértigo -o la rutina- de su día a día. Siempre el elegido es el vecino y más poético abril. Pero en marzo, les voy a decir, en ese mes en que el calor se vuelve menos soportable bajo el atuendo de oficina, pasan cosas mágicas. Como que las chicas anden con botitas de lluvia y paraguas (que les sirven más para chapotear en los charquitos de los aires aoncdicionados que para guarecerse de una lluvia que nunca termina de caer). En marzo, una compra jazmines a precios desorbitantes pensando que quizá sean los últimos, las mamás se permiten por una vez alterar sus horarios para hacer la adaptación del jardín de sus hijitos. En marzo vuelven los uniformes escolares, y eso puede ser una buena noticia.
Fue en la esquina de casa, pero yo los espiaba desde el balcón. Él y ella, vestidos igual, de remera roja y pantalón deportivo azul (apenas pude distinguir cuál era él y cuál era ella). Se daban besos eufóricos y apasionados, abrazos interminables, se despedían por unas horas con la parsimonia con que se saluda al fin del mundo. Ella lo atraía hacia sí, él se dejaba. Se reían. ("Chicos, que les dure para siempre", pensó mi lado ñoño. "Báh, que les dure lo que les tenga que durar", pensó mi lado empirista). Después de muchos besos, y muchos abrazos, y mimos y más mimos, ella caminó en una dirección, y él en la opuesta. Él se dio vuelta dos veces para mirarla, sonriendo; pero ella no se enteró. Entonces entendí que esa escena no hubiera tenido el mismo significado sin sus uniformes escolares. Marzo, con toda su carga de obligaciones, hizo posible un anochecer de verano, con dos compañeros de colegio muriéndose de amor, y una romántica sentimental sin remedio mirándolos sin tiritar desde su balcón.
Ah, de paso les dejo el wallpaper- almanaque de marzo que hizo la genia de Clara Lagos para el fondo de sus compus.
Y ahora sumo la recomendación GENIAL de Clara. Hermosa canción alegórica (Gracias tb Clari por enseñarme a usar el goear! te acordás?).

martes, marzo 9

muy, muy bien.


Sigue la música. Esta vez les presento a Trebian, a la que descubrí hace poco gracias a Lu Tebaldi, vecina, amiga y hermana del guitarrista de la banda. La voz de ella, los punteos en la acústica y la dulzura de las letras -con referecias a nuestro mundo infantil- hacen que puedas poner el disco una y otra vez y seguir encontrando cosas nuevas. Ideal para atardeceres en casa, con un tecito o unos mates... Son como los Flopa- Manza- Minimal, o los Suárez (eso sí, menos experimentales) de este milenio. Les dejo una de mis canciones preferidas.. Se llama A veces. ("Sólo tus ojos me dicen la verdad") y el link a otra de mis preferidas, titulada Sobre el amor en los aeropuertos. Si les gusta, en YouTube y en MySpace pueden rastrear más. Con ustedes... Trebian!!!

viernes, marzo 5

regresión musical (post nostálgico)


Hoy me agarró una regeresión dosmilera musical.. Recordé los años 2000 y 2001 , dando mis primeros pasos en esta inquietante ciudad, con su escenografía de Ciudad Universitaria, pensiones por Once y Caballito y luego mi quinto piso en Las Cañitas. Entre la banda sonora estaba un todavía creativo y groovy Lenny Kravitz, una remozada a la hindú Alanis Morisette y la neoyorquina y ajada voz de Macy Gray.. Los primeros toques electrónicos de Moby, Massive Attack y Portishead..


Todas canciones que tardamos un poco en entender, y que dieron lugar a la música que escuchamos hoy (y a la programación completa de Blue 100.7). Me parecía que "I try" de Macy era el tema para arrancar la mañana, tomando unos mates en el balcón. Que "I want to get away" era la canción justa para que las chicas de diseño gráfico y de indumentaria llegaran muy producidas a lo cáshual a sus clases en Ciudad y que "Thank you" de Alanis era el himno para poner en los auriculares de regreso despanzurrada en un asiento del 160. "Again" de Lenny te hacía fantasear con un amor (y si lo tenías, comerlo a besos), "I wanna find my baby" de Moby era el elegido si alguna descarada andaba planeando un strip tease,

"Tell me mama" era EL tema para pasearse por los primeros localcitos de diseño en Palermo Viejo (todavía sin divisiones a lo NYC). Estaban las noches en El Podestá (todavía sobre Julián Álvarez) y en La Argentina, las madrugadas con olor a humedad en La Ideal, las esperadas y festejadas fiestas Insomnio y las trasnochadas en Club 74. U2 hizo entonces un último alarde de creatividad hasta la fecha e incluso Parachutes de Coldplay tenía sus grandes destellos. Después ya aterrizábamos en la segunda mitad de 2001, con sus patacones, lecops y crisis delaruísta. Y los atentados a las torres.

Creo que entonces algo de esa inocencia con la que vivíamos se perdió. O es que simplemente yo crecí? No lo sé. Pero con una mano en el corazón me parece que todo lo que vino después -secuelas de Coldplay, Keane, etcs- fueron intentos de captar algo que se había perdido.. all that you can´t leave behind.-

jueves, marzo 4

en su tinta.


Marcela tiene un comedor que se llama El Pastorcito, en el barrio de Villa Rosa, Pilar. Ahí, junto a su marido Nito, le dan en espacio de comidas y mimos a 150 chicos. Un día de 2006 llegó Ricardo, de la Fundación Convivir, para enseñarles a leer y escribir. Poco tiempo después vendría este libro, escrito por ellas mismas, lleno de poesía, recuerdos, dudas, sueños y hasta recetas! que hoy tengo entre mis manos. La semana que viene iré a conocerlas para una nota en Las12. Entre tanto, les dejo el poema que más me gustó, por lo simple y lo bello. Se llama Mírame, y lo firma María Magdalena Zamudio, de 32 años, madre de 4 hijos a los que hoy está orgullosa de poder ayudar con sus tareas del cole.

Mírame, dando todo lo que tengo
teniendo lo necesario, lo poco
que necesito. Lo poco que es
demasiado. Que así vivo feliz.
Porque lo que tengo, todo, todo
es lo que necesito y quiero tener.

miércoles, marzo 3

spring on march


MIren qué lindas flores llegaron a casita!
Acá, su autora, Lucila (casi Lic. en Comunicación,enamorada y simpática, por lo que pude averiguar en los minutos que compartimos juntas) y sus restantes creaciones en crochet. Gracias Vero por este link!

lunes, marzo 1

4 días al otro lado del río

Este video es ante todo es una sorpresa para su coprotagonista, pero también una forma chiquitita de homenajear a esa ciudad que nos gusta tanto. Montevideo nos atrapa con su calidez, con sus playas mezcla de arenas claras, río y mar, con su gente -que esta vez encontramos un poquito más ceñuda-..con sus Pilsen frías al atardecer ¡y su carnaval! En este viaje de 4 días aprovechamos para conocer varios tablados -con su aire alegre y familiar- y para ir al Teatro de Verano, imponente junto al parque de diversiones y la rambla. La alegría de las murgas es contagiosa. El bullicio de la feria de Tristán Narvaja no abruma, el mercado del Puerto encanta a quien lo visite (esta vez nos dimos un gusto con el famoso, delicioso y emborrachador Medio y Medio)... Montevideo tienes la dosis justas de todo. Acá les dejo un videíto que hice a ojo y paciencia, porque mucha idea no tengo. ¡Salus a la simpleza uruguaya (mezcla de humildad, socialismo, austeridad y chucarez), a su humor, al rey Momo, a Colombina, a los mates cebados con excéntricas técnicas, a las cervecitas siempre a mano, a los frankfurters y churros y a todos los murguistas que llegaron a marcha camión, cantaron, bailaron y lo dejaron todo arriba del escenario! Va con una de mis canciones preferidas, cantada en vivo por Jaime Roos.