domingo, agosto 16

us now.


Hay un lugar entre la rambla y el mar. Una playa en La Perla que no imagino en un día cálido. Cristina, la chica que nos cuidaba, usaba calzas, decía que andar en moto "era un manjar" y tenía amigos de la galería "2001", conocida en Mar del Plata por vender pasacasettes de origen sospechoso. Nos llevó por primera vez una tarde otoñal de 1987. El olor de la marea alta se mezclaba con el de la fábrica de alfajores Havanna. Los edificios de Cabo Corrientes o las torres de Manantiales a lo lejos eran sitios aún ignotos y los adolescentes en grupos sobre la escollera pintada con graffitis el súmum de todas mis aspiraciones. Mientras me sacaba mis Pampero y arremangaba mis vaqueros con pitucones para remojar los pies en el mar, contemplaba con admiración sus ropas flúo, sus vinchas, sus flequillos punk y sus jopos. Escuchaba en sus radiograbadores a pilas Eveready esta canción. No sabía que 20 años después la protagonista de Mannequin sería Samantha en mi serie favorita ni que yo volvería sin vinchas ni hits de los 80, pero abrigada y enamorada.Y te diría que whatever it takes, I´ll be with you.

lunes, agosto 3

luka.


Como aquella de The Housemartin´s, o como esa otra de Sydnead O´Connor, esta canción atraviesa momentos. El otro día no te conté por qué me gusta tanto... Por alguna razón, Luka se coló en varias etapas de mi vida. Y quizá por eso me ponen siempre tan contenta esos primeros acordes de un instrumento que no alcanzo a descifrar (un órgano quizás?). Primero la recuerdo sin música, sí, escrita en la "Carpeta de letras de Martín", en una hoja rayada n° 3 Rivadavia con prolija Bic trazo fino -mi hermano era fan de esas biromes-. Después recuerdo la casa de Parque Luro en Mar del Plata a oscuras, con la lucecita roja del equipo de audio de papá como toda iluminación. Yo sobre una frazada, y la voz de Suzanne Vega a través de los parlantes. Martín tomaba la punta dela frazada y me arrastraba por toda la casa como en un trencito de carga. Yo me reía y me dejaba desplazar feliz. Y cuando grabé mis primeros compilados en TDK´s ahí estaba, "pisada" por la voz de una locutora de FM. Después, ya en el CBC, cuando clavaba mi equipito portatil en la 102.3 (no conocía muchas radios además de Aspen en BsAs) me ponía a bailarla en la cocina de la pensión. Y más tarde con Rafa, Eleo y las Pezzutti -en épocas de de la Rúa y Gran Hermano-, haciendo coreografías en el balcón de Las Cañitas, ofrecíamos a los vecinos nuestro propio reality show.
Esta última vez suena en casa, en el Sessions de Sony -lo único potable que encuentro mientras te espero de madrugada- y ahí, justo antes de quedarme dormida sobre el sillón, me desperezo, subo el volumen y la bailo una vez más. Y te digo que me encanta. Ahora ya sabés por qué.

(Se las dejo en vivo, hagan la prueba de escucharla como por primera vez. Aahh, sí, esa guitarrita atrás... cuánta felicidad !!)