lunes, marzo 30

domingo.

Me cuesta sonreír. Las cosas que me preocupan no me dejan; no las dejo. Pero igual tomamos mates con budincito de peras que compramos juntos en nuestra postergada excursión al súper. Igual hojeamos el diario de las desgracias que hoy, domingo, y a modo excepcional, nos encuentra. Igual las bicis. El sol. Lago grande, el puente ("¿sentís cómo se mueve?"), el lago chico. El perro negro tiene sed, y vos le abrís el grifo. Entonces me empapás mientras reís a carcajadas. Te lo dije varias veces: me encanta verte reír. Y yo ahora río con vos. Después volvemos a pedalear. Y contra la ropa mojada este viento norte es un alivio.

música para hoy.

"Promesas sobre el bidet".
"Cada cual tiene un trip en el bocho,
difícil que lleguemos a ponernos de acuerdo"

la experiencia de lo sublime.


"Excelso, eminente, de elevación extraordinaria", define la RAE lo sublime. Desde ayer por la tarde pienso en esa diferencia que estableció Immanuel Kant entre lo bello y lo sublime. Se trata en ambos casos de sentimientos. Efectos sobre nosotros de aquello que contemplamos. Ayer surgía esto a raíz de dos espectáculos que presencié esta semana. Y que apenas pude poner en palabras por lo bellamente pertubadores que resultaron: el martes, el concierto de Radiohead. Ayer, "La Traviata" en el Teatro Avenida.
No soy una fan, pero el martes en el Club Ciudad me vi sacudida por cada una de las canciones de la banda. Con sólo cerrar los ojos, cuerpo y mente se iba muy lejos, o demasiado adentro de lo que oía. Era algo más que las amables canciones de Coldplay, a quienes vi dos años atrás. Mejor que dos ráfagas de entusiasmo arrancadas con histrionismo por Dave Matthews (por poner algunos ejemplos). Era una experiencia nueva. Era la música dentro mío; o yo dentro de ella.

En cuanto a "La traviata", intuía que me iba a gustar la ópera. Pero no imaginaba cuánto. Violette Valery tocaba un lugar insospechado dentro de mí. "¿Qué resuelves, turbada alma mía? Ningún hombre había encendido mi amor... ¡Oh dicha que no conocía, ser amada amando!" Lloré desde que sonaron los primeros acordes de la orquesta. Y cuando, cerca del final, ella languidecía de espaldas a Alfredo ("Dile a tu esposa que estaré en el cielo, entre ángeles, velando por ella y por tí"), yo, a la vez que volvía a llorar, me sentía resplandecer.

En mi vida vi y oí muchas cosas bellas. Pero en los últimos días tuve el privilegio (dos veces gracias, mi amor) de acceder a lo sublime. O aquello "que escapa a todo límite; el objeto sin forma, lo ilimitado, infinito, amorfo". Aquello cuya causa formal "es la pasión del miedo frente a la cara de la muerte", cuya causa eficiente es "la tensión de nuestras almas, cual cuerda del arco presto a disparar la saeta". Y cuya causa final "es la oposición del Bien y del Mal".

viernes, marzo 27

diez años después.

Todos los días, a una hora incierta, me pregunto "¿Hoy quién cumple años?". Me encanta contar los meses que llevo sin fumar o trabajando acá. El tiempo que llevamos enamorados... No es que espere nada especial de las fechas aniversario. Pero esos puntitos colorados en el almanaque mental me ayudan a conmensurar lo vivido.
Bueno, hete aquí uno. Fue el martes, feriado. 24 de marzo. Fecha triste del calendario argentino. Noche sensacional de Radiohead. Bueno, ese día se cumplieron diez años desde que llegué a Buenos Aires.
1999. Mi sobrina, hoy en cuarto grado, no estaba ni en los planes. De la Rúa –pañuelo al cuello– se candidateaba a presidente. Regía el 1 a 1. Algunos sacábamos nuestro primer Hotmail. Nada de Facebook, blogs, ni mensajes de texto.
Sobre la calle Alsina, casi en la esquina de 24 de noviembre, estaba mi pensión, sobre la que ya escribí algo. Ahí me depositó papá, que me trajo desde Mar del Plata a bordo de su auto rojo.. A partir de entonces descubrí la cara que tiene Buenos Aires para una adolescente inquieta: zapatillas a media mañana. Plaza Francia con mates y sol de media tarde. Bizcochitos de grasa cuando hay hambre. Apuntes borroneados. Aulas repletas. Profesores ausentes. Saussure en clave. Compañeros de orígenes exóticos como Long Champs, Santos Lugares, Adrogué, Ciudad Evita... Boliches para chicos del interior. Chicos con camisa blanca para las chicas del interior.
No entendía demasiado nada. De hecho no sé bien qué sentido de la orientación me guiaba. Sabía que tenía que tomar el 160 bien temprano para mi clase en Ciudad Universitaria, que para aprobar había que estudiar y para pasar los fines de semana convenía tener amigos. No mucho más.
No me daba cuenta de lo feo que me quedaba fumar. Y pensaba que los lentos de Aspen me convertían mágicamente en la bella protagonista de una película de amor.
En un esquema tan adolescente no existían los matices. De un día para el otro me convencí de que el mundo era como decían mis profesores, y hasta sentí una ligera pena por mis papás, que habían vivido equivocados.

miércoles, marzo 25

sábado, marzo 21

click de estación.

"There´s certain day, even before the first leave falls, in which we know that a new season has begun", dice Carrie en el último capítulo de la cuarta temporada. (Sí, me volví una fan. De no saber ni quén era Sarah Jessica pasé a ver, en menos de un año, dos veces la serie completa.. más.. ssshhh... las repeticiones culposas los lunes a la noche por Cosmo TV). "I heart New York" es mi capítulo preferido. Les dejo un compilado para celebrar el otoño y tararear por un rato la melodía de Henry Mancini.


Como decía Agus: más que cursi, Sex and the City es un clásico.

jueves, marzo 19

sol.

Heartbeats, de José González, para subir al subte. Todo fluye bien. Viene rápido, consigo asiento. Empiezo el libro -otro de Murakami- y me atrapa. Después cruzo la calle con el semáforo verde para peatón. Ahora suena Save your Day. Con todo ese cielo para mí pienso qué cosa me hace desconfiar seguido de mi fuerza. Qué parte de mí es capaz de olvidar todo lo que él me quiere. Y todo lo que yo misma quiero, tengo y anhelo.

privacidad.

Este link, a un post de mi amiga María Noel, puede servir a todos los que quieran configurar su privacidad en el famoso Facebook. COmo bien dice ella, a todos nos llega el día en que nos encontramos compartiendo un montón de información con gente que apenas califica como "contacto". Espero les sirva!
Ceci.

jueves, marzo 12

esa cabecita



Encontré una entrevista muy interesante al cineasta español. Aquí pego un fragmento en el que habla de sus migrañas. ¿Padecerlas no me convierte en una chica Almodóvar, no?



"Mis dolores de cabeza vienen de lejos, pero la cosa empeoró en la gira de promoción de Volver, en 2006. Casi todos los días los padecía; los combatía con un cóctel de analgésicos que me traían de Argentina que se llama Migral. Según me enteré después, si abusas, y yo abusaba, tiene el efecto contrario: produce cronicidad.
¿Cómo se manifiestan esos dolores? Los dolores de tipo migrañoso se anuncian antes de irrumpir de manera irrefrenable; por eso hay que tomar el analgésico cuando empiezas a sentir, de modo casi imperceptible pero con claridad, que el dolor está llegando. (...) No tiene nada que ver con las jaquecas o cefaleas, es como comparar un boquerón con un tiburón. La migraña aparece en la parte posterior de la cabeza, en la base de los occipitales, y se extiende por los lados, a veces con una intensidad insoportable. Cuando es muy intensa, incluso cuando es de intensidad media, no soportas la luz, por lo que desaparece la posibilidad de ver la televisión, el ordenador, o simplemente leer. Y, por supuesto, escribir. Tampoco te permite charlar. Tu sensibilidad está absolutamente dominada por el dolor. No existe nada más".

martes, marzo 10

nada se pierde

Todo pasó hoy. Después de ir al médico me senté en el Balcarce de Charcas y Guise. Pedí un café con leche para mí, y un budincito con licor de esos que tanto le gustan a él "para llevar"... Lo quería con bolsita aunque estuviera por aparecer de un momento a otro a bordo de su espléndido auto rojo nuevo (Sí, yo pertenezco aún a la resistencia de los "rojistas").

Abrí el libro (el mismo de antes, el de Murakami, que me encanta pero es infinito) y una nueva personaje le decía a Tooru Okada que en adelante la llamara Netmug. (Nuez moscada, traducía) Y que a su hijo lo llamara "Cinnamon" (canela, ese me lo sabía). Me memoricé lo del netmug. Después Tooru enumeraba: parsely, sage, rosemary y thyme. (Ahí fue cuando me enteré de que la famosa película de terror traducida al castellano se titula "El bebé de Romero"; un espanto). Bueno, la cuestión es que el espléndido auto rojo con mi espléndido novio algo pelirrojo –pelicolorado ya sería una exageración– a bordo se hizo presente y cerré el libro ahí. Cuando se sentó a la mesa le di el budincito, después lo invité a un café y él me invitó a un paseo en su nueva nave.


Muchas horas después, cuando salí esta noche del trabajo sentí un hueco en la panza. De repente vi el local nuevo de Starbucks en Florida y RIvadavia. Así como no soy de los "colorados" tampoco soy de los Sturbuckianas, pero entré. El café más econímico salía 7 pesos.


La legión de cajeros se atolondraba para ver quién me atendía primero. "Quiero el expresso macchiato", le dje, por no decir directamente "el baratito". Entonces me mostró el tamaño. Ínfimo. "¿Ese?" Solté con horror. "Bueno, pero te recomiendo el Caramel no sé cuánto", me dijo, mientras con el puño cerrado se golpeaba el pecho al estilo Chavo Fucks. "Ah, para ese no me alcanza", avisé en un ataque de sinceridad tan distinto al de mi post anterior. "¡Te lo regalamos!", dijeron al unísono. "No", le dije. "Sí"; insistieron. "Dejame que te pague el valor del Macchiato", retruqué. "Nada de eso ¿Cómo te llamás?" "CEcilia"; le dije, y él ya escribía el nombre en un vaso térmico. Dos minutos después la chica de la máquina expreso llamó "Ceci!"


Una vez tuve el "Caramel de ronga al latte" fui a la mesita de condimentos. Me serví "Chocolate" y "Cinnamon". Un chico con acento colombiano alzó un frasco que decia "Netmug" y me preguntó si eso era canela., "No", le dije alcanzándole el frasco correcto, "esa es nuez moscada". "Ah, gracias". "De nada, lo aprendí en un libro hoy", reí. Y me fui contenta, con mi gigantesco Caramel, a dejarles lo que no había gastado ahí a una banda de rock que tocaba junto a la boca de subte.

viernes, marzo 6

como cruela de vil

A los que leen este blog (si alguien lo lee aún) me olvidé de contarles que me salieron mis primeras canas. Fueron halladas en la zona de donde nace el flequillo (que no tengo, pero para que me entiendan). Ahora me iré a despellejar inocentes perritos dálmata.

jueves, marzo 5

skeletors



Jessica Alba dijo en Elle que llegó a llorar por no lograr perder los kilos que ganó durante el embarazo.

miércoles, marzo 4

Me aterra la sola idea de que mi trabajo tenga un precio.
No quiero ver a publicidades rimbombantes de la marca en las páginas de esta revista.
Espero que no, confío en que no; no sé si soportaría el desencanto.

martes, marzo 3

Alto Palermo/ Baja Autoestima


Ya tengo equipo de natación! Para completarlo hoy fui a comprar la malla al Alto Palermo. Los hechos.

La vendedora de Class Life me enchufa sin dudarlo un talle 2. "Bueno seamos realistas, hace tiempo que ya no soy 1", pienso mientras me meto al probador. "Probáte el talle y si no va te doy... uno más", agrega. Mi ánimo empieza a torcerse. Adelante, el 2 te va bien, no todo está perdido, y te combina con la gorrita, y hay pagos sin interés, y te dieron linda bolsita, y cualquier cosa se puede cambiar y vamos que va "... te ofrezco esta promoción de Slim", me increpa ya en el hall del shopping una chica que, me parece, salió de la absoluta nada. (Lugar en donde se ve los habitantes tienen unas vocecitas irritantes). "No", le digo enfatizando con el movimiento de mis manos. Sigo, mi autoestima mancillada no puede menos que detenerse frente al local de Las Pepas (que, como todas sabemos, está pegado ala puerta y resulta irresistible). ¿Cuánto sale la capita mostaza?", saludo., "La qué?, Ah, el saquito de terciopelo". "Sí, ese", le digo. "299". Se ve que vio mi gesto. "Pero fijate el detalle de los botones". "Qué tienen", le digo. "La L y la P grabadas, probátelo" "Es para un regalo, igual", mentí. "Ah, me lo pruebo yo". Entonces reparo en ella, que ahora modela frente a mí el tapado/capa que no me voy a comprar, que le queda sensacional con ese vestidito y esas botitas y esa vincha. "Te va justito con eso!", fuerzo mi simpatía. "290 me dijiste?". "299". me aclara. "Bueno, tenemos opciones más baratas", me consuela mientras empieza a mostrarme camisas. "Está bien, porque la compramos entre varias", sigo mintiendo. "Me gustó la amarillita de vidriera". Me mira con gesto de ya todo está perdido. "Apuráte porque queda una". Me voy con mi bolsa de Class Life que ahora parece diminuta.
Después, en el subte, cuando cierro el libro para bajar en Catedral, creo haber perdido mi nuevo señalador. Busco adentro, miro sobre el asiento, me fijo en mi bolso. Una señora me dice "Lo que buscás está ahí abajo". Lo levanto del piso del tren, y ahora sí, releo esa frase sobre un hermoso cielo lleno de mariposas. Es el alamanaque que me regalaste ayer.

lunes, marzo 2

compulsión blogger


"Si el hombre viviera eternamente, sin desaparecer, sin envejecer, si pudiera vivir una juventud perpetua en este mundo, ¿crees que se rompería la cabeza, como hacemos nosotros, pensando en esto y aquello? Es decir, nosotros pensamos, más o menos, en muchas cosas, ¿no? Filosofía, psicología, lógica, o religión, o literatura. ¿Crees que si no existiera la muerte surgirían esos conceptos tan complicados en la superficie de la tierra? (...) Yo lo que creo es que el hombre piensa en el significado de la vida porque sabe con certeza que va a morir algún día".


Reflexiones de May Kasahara (16) en Crónica del pájaro que da cuerda al mundo.

sobre la educación pública


Muy buena columna de Caparrós sobre educación en nuestro país... me pregunto por qué en la revista en donde trabajo no dedicamos espacio a reflexionar estas cuestiones.
pd: a mí el guardapolvo me gustaba con tablas finitas. Se nota que no planchaba.

volvieron todos

Ya estamos todos sumidos en esto otra vez. La línea D fatídica, oscura, asfixiante y ruidosa. El 59 -obtenidas las moneditas que cada vez son más–, rebozante de pasajeros malhumorados. El sol sigue acá, y por estos días no lo queremos nada. ¿Alguien se encontró -como P y yo ayer- festejando que por fin se hubiera nublado?

Nota: me dura lo del "gracias", "permiso" y "buen día".