martes, enero 29

la señora del anillo

Me dieron ganas de decirte algo. Fue apenas te vi, con tus rulos, masticando chicle. Recordé de pronto cómo se decía axila en inglés, me dije que sólo tenías un underarm. Después se desocupó un lugar, me senté e hicimos el resto del trayecto hombro con hombro. Ahí fue cuando vi tu hermoso anillo de piedras negras, tu reloj de cuero. Pensé que también necesitás saber la hora, que a vos también se te hace tarde. Con tu mano izquierda (la del anillo y el reloj) te peinaste los rulos y sentí tu perfume. Me pregunté si alguna vez habrías escrito -como yo- algo sobre tus manos; me pregunté a dónde habría ido a parar la derecha. Te bajaste en 9 de Julio y te alejaste a paso rápido. Ya en Catedral me bajé distinta. Salí y caminé distinto. Respiré el viento en Plaza de Mayo. Lo que me conmovió no fue tu brazo mutilado. No. Fue ese anillo en el otro. Claro que esto no lo vas a leer, claro que lo escribo para mí. Gracias.

miércoles, enero 23

las vidas (im) posibles

Hace un tiempo empezó a atraerme la idea de vivir muchas vidas en una. En realidad es un sentimiento que siempre llevé latente. Hasta que leí entusiasmada cómo Rosario Bléfari lo puso en palabras, con un listado de las Cosas que Ensanchan la Vida al trazar bifurcaciones en ese camino que parece prefijado para nosotros.

Pero ahora llegó este otro momento. Miraba por el balcón a una chica morocha, pelo lacio, corte stone, falda hippie y havaianas a bordo de su bici. La imaginé volviendo a casa, prendiendo un porro, tomando una cerveza y acostándose sin preocuparse por programar el despertador. Recordé cuando yo además de mí, quería ser como ella, y como la otra, de trajecito y tacos que volvía de la oficina. Y esa otra que atendía una caja y no se cuestionaba demasiado la vida. Y, y, y. Quería ser yo, pero todas las demás. Hoy sé que no. Que no voy a ser como ellas. Pero que tampoco lo deseo.

Hoy sé que no tengo vocación hippie, ni de militante política, no me van los horarios de microcentro, ni las compras en Falabella, ni tampoco los UBACyT y las ponencias. Que no soy ducha en las manualidades, ni tengo el don del ritmo. Que por más onda que le ponga soy torpe para los deportes, que mi nariz jamás será la que hubiera querido. Que no fui la menor de la familia, ni una caprichosa o desolada hija única. Que no tuve familia tipo, pero tengo una familia linda. Que no fui a una Creamfields ni me hice rastas. En definitiva, que sin ser todo eso, igual soy yo.

Soy el resultado de la ecuación lo que traje + lo que quise + lo que pude + todas mis deseos de seguir ensanchando la vida. Pero esta vez la mía, junto a las personas maravillosas que elijo y me eligen para hacerlo.

jueves, enero 10

mi cuento de hadas


(Lo estoy escribiendo de a poco, como me sale, a veces con los codos, es cierto)

Había una vez una princesa de alma independiente y hasta por momentos solitaria. Vivía en un reino que a menudo era sacudido por temblores subterráneos. Ella se había acostumbrado. Sabía exactamente qué hacer en esos momentos. Se ponía en cuclillas, hecha una bolita, se tapaba los oídos, y los dejaba pasar. En ocasiones tenía que dejar el castillo para obedecer los mandatos del rey, que le exigía hiciera tal cosa o aquella. "Ocupáte de los caballos", "traé agua antes de que anochezca", "ponéte las botas".. Y a todo eso agregaba: "pero no descuides tus deberes escolares". También a eso estaba acostumbrada. Pasaron años y ella nunca dejó de crecer. Un día se le ocurrió que quizá ya era una mujer. Su vida era la habitual dentro del palacio, pero empezaba a sentirse distinta.
Tiempo después llegó al reino un príncipe azul. Era brillante como un espejo. Tenía los ojos clarísimos, salpicados de pequeñas manchitas amarillas. Con bastante temor, pero como una fuerza magnética imposible de resistir, la princesa se acercó a aquellas pupilas. Fue entonces cuando experimentó un sentimiento nuevo. Percibió cómo la invadía algo deslumbrante, embriagador hasta lo terrorífico. El príncipe aquel había llegado para confirmarle que sí, ya era una mujer. Para mostrarle todos los colores del arco iris, y proponerle pintar con ellos una vida juntos. Para decirle que los temblores seguirían, pero que de ahora en más no habría que agachar la cabeza, porque estarían uno a cada lado del otro -y de pie- para enfrentarlos.

jueves, enero 3

siiii


15 de marzo
estadio vélez sarsfield

martes, enero 1

sobre el pasado

Pensaba en nuetsro miedo a que las cosas buenas terminen siendo sólo un recuerdo. Pero después pensé que en verdad todo lo bueno se transforma en recuerdo. De una forma u otra todo pasa. Escucho "ella también se cansó de este sol" y siento el mismo escalofrío dulce de una noche de otoño, cuando Pablo la tocó para mí en la guitarra. Y esas imágenes, esos sonidos, toda esa sensación, no están en la voz de Spinetta, ni quedaron en la madrugada del lunes 18 de junio (caprichos de un calendario sobre el que no tenemos ninguna incidencia). No, todo el misterio se resuleve acá, todo eso lo llevamos dentro. Como la primera noche de 2008, que volverá con la voz de Caetano, con el sonido de un tren de madrugada, o el sabor de un rico asado, pero que en realidad va a estar en mí. Y esto será siempre así.Todo pasa, nada se pierde.