domingo, febrero 5

el único camino.


A mis veintitantos, quizá cansada de que me hicieran notar la incoherencia de ser marplatense y no saber nadar, pero sobre todo por el deseo de moverme en otro medio, el acuático, mi frase era: "No me voy a ir de esta vida sin saber nadar". (Tenía dos más: bailar y el parapente, me falta este último). Durante casi dos años fui dos veces por semana, bien temprano, a que un profesor me enseñara. Jamás faltaba. Hubo días de tormenta en que estaba yo sola, y ahí él más me exigía. Lo que menos me gustaba era la flotación vertical: por mucho que mi profe insistiera en la potencial caída de un avión en medio del océano, eso de quedarse en el lugar me parecía un gasto inútil de energía.
La cosa es que después salía corriendo y con la lengua afuera tomaba dos medios de transporte para llegar a la redacción y encarar un cierre hasta la una o dos de la mañana. ¡Cómo te admiro!" me decía la editora general de la revista, mientras yo pensaba, por el contrario, cómo hacía ella para sobrellevar tanta tensión sin esas dos horas de braceo y pataleo previas.

Bueno, hoy sé que tengo un sueño. Y que no me quiero ir de esta vida sin cumplirlo. Tiene forma, olores, sonidos y colores. Y no es muy grande, ni mucho menos imposible. Es éste: ser escritora, publicar libros, escribir para las mujeres que -como ustedes- encuentran algo valioso en lo que digo. Y también algún que otro cuento para Tomás y sus amigos. Me imagino haciéndolo en una casa de una planta, cálida, con jardín,un limonero, un palto, una cocina vidriada que tenga una mesa donde tomar un mate,. Que haya por ahí una parra. Podría haber también un hogar a leña. No me importa demasiado dónde quede. Me imagino ahí mismo teniendo mi taller de escritura, y yendo de cuando  en cuándo a enseñar a la facultad.  Como cuando era chiquita y alguien me preguntaba "¿Qué querés ser?" Y siempre respondía "Maestra", "Escritora". A veces las dos cosas.

Ayer, con mi cumpleaños número 36 se inició una nueva vuelta al sol. Así es, no? Cuando cumplís años, desde el punto exacto donde arrancaste la primera, te das otro paseo alrededor de la gran estrella. Será por eso, pero también por otras cosas, que siento que estoy en un momento crucial. Me gustaría que no fuera así, sería más cómodo. (Siempre pienso en lo que sería más cómodo, como si la comodidad fuera una prioridad en mi vida: ser fan de Boca o de River, ser rollinga o cumbiera, ser hippie o intelectual, ser K o Pro... ).

Sería más cómodo seguir saliendo a flote, felicitándome -encima- por lo bien que salgo a flote. Con las que pasaste, con lo duro que fue, con un hijo, y separada, sin tu familia cerca, sola desde los 18, Y la infancia, qué difícil todo, claro.. Dándome palmaditas reconfortantes por los plus. Un premio, un comentario precioso en el blog, un reconocimiento, el que sea. Y en las puertas del paraíso me dirían:

- Bueno ¿y? ¿Aprendió a nadar?
- Ah, no, pero no sabe qué bien floto. ¡Hasta en vertical!

Hoy -que estoy redefiniendo de qué modo me gano la vida- comprendo con mucho pero mucho miedo que no puedo ni quiero seguir conformándome con hacer el perrito y algún que otro braceo torpe. Acepto también que yo también tengo algo de cómoda en esto de quedarme donde hago pie. La famosa zona de (dis) confort, supongo.

Igual que aquella vez asumo que el único camino para empezar a nadar es.. ¡empezar a nadar! Y hacerlo en la dirección que anhelo.

¿Qué es si no eso esta vida?

Espero no defraudarme en ésta. Espero pronto darles noticias de un taller de escritura pensado para mujeres como ustedes, que sientan que tengo algo para aportarles. Para así empezar a acariciar este sueño que tengo.

lunes, enero 23

mami.

En su libro "Amar y ser libre" Sri Prem Baba propone abrir el portal de la madre. Esto es clave para sanar nuestro sagrado femenino, esa energía que a veces se bloquea y no nos permite fluir, recibir, sentirnos merecedoras. Cuando lo hice, - después de vencer mis altísimas resistencias- me di cuenta de que:
1- No eran más que unos minutos de evocar recuerdos y de traer la energía de mi mamá.
2- El bache no estaba donde siempre creí. Donde se suponía debía estar. Es un período confuso y un poco oscuro después de la separación de mis padres.

Nop. Estaba en el relato. Lo que yo sabía sobre ella, sobre mí, sobre nuestra relación al principio de la vida, era poco y todo tenía un tinte de incomodidad. Era algo así como "Cuando naciste sentí que me partía al medio" "en el jardín les hacías desplantes a las seños", "revolvías el tacho de basura", "te fuiste con un pijama roto y sucio al acto y yo llegué emperifollada y me moría de vergüenza", .. Sí insistió siempre mi mamá en decir que era tan linda que las enfermeras y hasta otras mamás me venían a ver. ... Pero ¿Y ella? De repente me pareció obvia la pregunta: ¿Cómo me veía ella?

Y cuando los recuerdos ya eran míos, no aparecían momentos de complicidad madre hija. Por el contrario, mi sensación es de siempre haberla importunado. Sea porque me meaba en lo de los vecinos, me robaba Rhodesias en el super o exploraba mi entepierna con mis manitos..... Ni fotos de ella y yo. Ninguna. Se suma el hecho de ser la del medio... el nunca haberla tenido en exclusiva a mi mami.

Comprendí que mucho de mi inseguridad venía de ahí. Esa nena cabroncita, que no sentía merecer, el incomodar a donde fuera. Algo en mí no registró la mirada de amor desmesurado e incondicional con que seguramente me miraba mi mamá.

Entonces decidí preguntarle por whatsapp:

Hola Mami! necesito que me cuentes como era yo de bebe/chiquita... no lo del ririculo ni cosefina ni carajo ni tachó de basura ni pijama viejo y roto.. ni que el pis me quemaba...ni que sentiste partirte al medio cuando naci. Ni que todos me  venian a ver por lo perfecta que era. Otras cosas: Como me veias vos? Dormía de noche? Tomaba teta? A que edad camine? Gatee antes? Cual fue mi primera palabra? Que te gustaba hacer conmigo? Como me bañabas? Cuál fue mi primera comidita? Que sentias de tener una nena? Era más natural o más raro que tener un varón? Lloraba mucho? Que me hacía reír?  Y en el jardín además de cabrona y pochita morfoni como era? Alegre? Creativa? Callada? Seria? Cuál era nuestro momento madre - hija en mi infancia?

Para mi sorpresa mi mamá respondió encantada a mis reproches (no tan) velados: Cómo no hija, me dijo. Y se puso a escribir. Lo que me mandó en un mail es una de las cosas más hermosas que leí. Nunca antes me había dicho nada de esto. Estas imágenes no existían para mí.


"Hiji, te cuento que este es el tercer intento que hago de escribirte, relatándote cronológica y ordenadamente esos recuerdos "angelados" que vos con tu buceo en lo personal y especialmente en nuestra relación madre-hija, me pedís que te cuente, y un poco porque me moviliza mucho en lo emocional, y entonces me aparecen a borbotones...y otro poco porque no me resulta fácil poner en palabras esos sentimientos y experiencias mágicas y luminosas, me he enredado en palabras una y otra vez....Asi que acá voy chiqui, esta vez utilizando como guía tus propias inquietudes, que son las que realmente valen para este momento en que por primera vez vamos a hablar sobre la experiencia única e irrepetible desde sentirte creciendo en mi pancita, y todo el aprendizaje que hicimos juntas con tu llegada y "tu manera" de enseñarme que eras vos, Ceci y no otro quien había "elegido venir a mí", y que eras y serías siempre un ser con características "familiares", pero con tus rasgos físicos y de personalidad bien diferenciados de mamá, papá y del "primogénito" Martín....Un ser único que yo sabía que necesitaba hacer de mí, una mamá ünica...porque sí...porque es así de imprescindible esa "exclusividad"...¡Nunca antes y nunca después tendríamos esa oportunidad de "enamorarnos" madre e hija, la una de la otra...Sin interferencias ni distorsiones externas...todos tus sentidos en mí...todos mis sentidos en vos...Y a aprender ambas se ha dicho!!

Primer aprendizaje....Amamantarte por varios meses como no había podido hacerlo antes por falta de preparación de pezones...Qué placer sentirme "nutriente"...Ver tu boquita llena de mi leche, tu carita de "pipona" tras largos minutos de esmerada succión, que en pleno verano moronense te llenaba de sudor tu "bochita rubia y tu frente", pero que aún así, te bastaba y sobraba para dormir plácidamente largos y plácidos sueños, hasta la próxima teta.... Y dormías de corrido, desde la semana de nacida, dormías de corrido ¡Día y Noche!...Ohhh...sorpresaaaa...Mi bebita duerme en su moisés a mi lado, y de noche duerme seis o siete horas  corridas....taaaan quietita, tan silenciosa que casi que hasta preocupaba...jajajaaaa...Qué zonzos somos las jóvenes madres...Me despertaba sobresaltada por la madrugada y te miraba por un rato largo cómo dormías, cómo respirabas...y vos ni enterada...hasta que pasadas las horas y vacía tu pancita, te despertabas, y tus rezongos in crescendo reclamaban inequívocamente mi teta....No te imaginás hiji los pezones que me sacaste...No fueron más de 5 meses...pero fueron plenos...tus ojos azules se posaban fijos en mí, y mientras tragabas estruendosamente "gluc, gluc, gluc"...me agarrabas el dedo índice con tu manito y en ese momento yo sentía que formábamos un círculo virtuoso perfecto e inviolable....

Segundo Aprendizaje..."No porque ya hayas "criado un hijo" te creas que te las sabés todas"..
Y noooo...claro que me di cuenta que había que seguir aprendiendo....Vos tenías que enseñarme...A la hora del baño diario, tomar todas las precauciones....porque para vos era como "la hora del Gimnasio"...jajaaaaa.. ya desde los primeros bañitos te agarraba tanta alegría de estar en el agua, que no parabas de sacudir los bracitos y de hacer bicicleta con las piernas regordetas...Salir del agua? Niiii locaaaa...con sólo amagar sacarte, ya rompías en llanto...y había que reponer agua tibia porque la mitad ya la habías salpicado fuera a patadita limpia...Ahhh...pero era secarte, cambiarte y jugarte, volver a la teta y al toque...Plafff...profundamente dormida en mis brazos con la piel fresquita y perfumada...Mmmm....me costaba desprenderme y acostarte en el moisés....
Cuando con 5 o 6 meses creo, comenzaste a comer, también por la dentición, empezaron algunas pequeñas molestias durante el sueño...no llegabas a despertarte, pero te quejabas...o te despertabas en un grito y toda tensa....Pero yo había aprendido con vos (no así con Martín) que cada llanto, cada quejido bien entendido, me indicaba qué te pasaba....y generalmente acertaba de una...gases...reflujo...dolor de encías...cambio de pañal...hambre...frío...calor...todos tus sonidos eran diferentes y "me hablaban clarito"....Otra cosa...Vos almohadita nooo....Porque además a los dos meses ya "reptabas" por el moisés y toda la ropita de cama quedaba descolocada....Eso me llevó a armarte la cuna y al principio te ponía en el moisés dentro de la cuna, pero al poco tiempo también por tu peso y tamaño, ya dormías en la cuna, frente a la camita de Martín...Creo que por la fuerza y piernas morrudas que tenías, enseguida empezaste a pararte agarrada de los barrotes...Eras chiquita...no creo que pasaras los 6 meses...En esos meses que precedieron a "largarte a caminar", te encantaba como a Martín, que yo les cantara canciones de cuna, de ronda y de moda puro tachín-tachín...Tu recontra preferida... Pinocho...ajajaaaa...Te morías de rísa porque yo la acompañaba con la mímica...Y aunque la idea original era cantar para que durmieras...más cantaba, más te reías, más despierta estabas....Y entonces como en un reciclaje de tu energía, empezabas a hacer tus "monerías"...Todooo...todooo lo que habías aprendido hasta ese momento y hasta lo que no habías hecho nunca, lo hacías en la cuna y cuando se suponía que era la hora de que Todos Nos Fuéramos a Dormir...Qué linda manito...Cucoooo..Acá tá...Winsie la araña..."Las Gracias de Ceci"...Más allá de que yo estaba cansada, que todavía tenía unas cuantas cosas por hacer en la casa y para mí, y que al día siguiente tenía que levantarme temprano para ir al Juzgado, me parece que era el momento que yo más disfrutaba en el día....Era el momento en que yo también era una niña...Sólo me dejaba llevar por lo que iba surgiendo y que más nos divertía...Todo o casi todo estaba en silencio, no sonaba el teléfono, nadie interrumpía porque me necesitaba y hasta tu papá dormía, leía o miraba algún programa en la tele, pero no me reclamaba la tardanza...
Palabritas sueltas dijiste desde muy chiquita...para mi alegría si bien la primera fue "papa" por la comida, la segunda fue maaa..maaa..."abua" por agua...Luego Cucooo...acá tá....Papáaa...Matíiin...chicheee...y en un abrir y cerrar de ojos armabas pequeñas frases...cantabas conmigo las canciones..."Pieeena tés pates piyadaaaa" (por Pinocho), claro que ahí ya tenías un año o algo más y habías pasado de pararte en la cuna y el corralito, a caminar, prácticamente sin gatear, salvo un tiempito en que echabas pesadamente al piso tu colita cargada de pañales y te desplazabas así, de cola...Es que como buena Alemano, te pesaba la cabeza y te dificultaba el gateo tradicional....Pero eras tan simpática llegando "de cola" hasta tu objetivo y allí  aferrándote a cualquier cosa fija y firme que se te cruzara, trabajosamente te parabas y se te iluminaba la cara...¡Veías  y alcanzabas muchas más cosas así!!....
Así fue que ya hablando y caminando, nos llegaron para disfrutar otros hermosos momentos según yo los recuerdo...Los juegos inside y outside...Enseñártelos y compartirlos...El veo-veo...el Antón Pirulero, bañar y peinar a las muñecas, prepararles la comida y darles de comer...mirar los dibujitos animados...Y en el outside desde esconderse en el fondo o seguir a las hormiguitas, hasta lo que más disfrutábamos y seguido hacíamos...¡Ir a la Plaza y a la Calesita de Morón! La hamaca y la Calesita eran tu debilidad, en ambos casos con todos "tus recaudos" porque siempre fuiste muy precavida y no muy afecta a tomar riesgos como Largarte de un tobogán alto, o elegir un juego móvil en la Calesita...
A medida que crecías también iba creciendo tu "coquetería" de nena, y vos peinabas y vestías muñecas y yo peinaba y vestía a mi muñequita....Hasta los 2 años o casi tres no fue problema el cabello porque lo tenías naturalmente tan lindo, con bucles tan perfectos y tan rubios y brillantes, que ni se enredaba, ni era un complicado armar unas colitas, o poner una hebillita, o una vinchita...Pero a medida que vos y el pelo se hacían más largos...aparecieron los enredos y te pusiste reácea al peine...Había que correrte y casi atarte para peinarte...También creo que tenías más sensible el cuero cabelludo y buehhh...un poquito "escandalosa" eras....Jajajaaaaa...fue en ese momento en que te decíamos "la Pequeña Lulú" un personaje de historieta que cuando lloraba se le veía hasta la campanilla de tan dramático que lo hacía...Pero peinada y cambiadita para salir a pasear eras y Te Sentías una Princesita....Ahhh...que tampoco salías si no te ponía tu colonia de "Coquetas", y con alguna carterita que te habían regalado...
Siempre fuiste muy "femenina"...muy de mirar el detalle en lo propio y en lo ajeno...Me observabas a mí cuando y  cómo me vestía, me peinaba y me pintaba...Te debas cuenta cuando yo tenía puesto algo nuevo o me peinaba diferente...Por supuesto que ya de muy chiquita, con tu fino olfato, reconocías si alguien tenía un nuevo perfume...Y lo aprobabas..O nooo! Y a mi eso me gustaba...Otra mujercita observándome con "ojo crítico"...Bien ahí!
Vos me preguntás si en el Jardín (Primera Salita de 3) además de todas las anécdotas harto conocidas y que a vos no te cae bien que yo cuente una y otra vez, eras creativa...Es que cuando yo lo cuento, lo que digo es que Eras Creativa!! Las Salitas de 3 hace más de 30 años vista, no eran lo que ahora... No daban a los chicos tanta oportunidad de demostrar su potencial creativo en plástica o música...Se suponía que debían permanecer pasivos y receptivos...no mucho más...Lo loco en tu caso es que con tus pequeñas ocurrencias, con tu personalidad, con tu rapidez para reaccionar, lograbas sacudir las estructuras de las maestras...¡Cómo que una nenita de 3 años va a entrar y salir del salón cuando quiere y a contrapelo de lo que está programado!! ¡Cómo que se me va a plantar y me va a hacer frente!...Vos hiji tal vez no te acuerdes o no te hayas dado cuenta por entonces...Pero tu maestra se sorprendía y divertía día a día con vos y tus insólitas respuestas a sus consignas...¡Vayaaaa...si a los tres años eso no es tener personalidad y ser creativo, no sé que es...!
Y prueba de lo que digo está en que en Salita de 4 y de 5 ya en Mardel, fuiste tan creativa y tan participativa, que te designaron abanderada...Siempre fuiste la misma Ce...Sensible, perceptiva, disconformándote con "lo que está instituído" cuando lo considerás errado y/o injusto, y buscando siempre la excelencia...Autoexigente y exigente...No te callabas a los 3 años, no te vas a quedar callada ahora...Si no hubiera desde tu nacimiento un mismo hilo conductor, que para tus alegrías y tus reveses, radica en tu gran sensibilidad, creés que escribirías como escribís, creés que a alguien le interesaría leer tu blog, que hubieras recibido menciones y premios por trabajos de tu autoría...????
Bueno....sigo teniendo recuerdos desordenados...tal vez amerite aún más tiempo para responder a tus inquietudes de hoy...Intenté centrarme en ellas pero igual medio que se me van algunas cosas por la tangente...Me dí cuenta que focalizando un momento determinado de nuestras vidas y de nuestra relación madre-hija, fluye mucho más de lo que parecía tener para evocar...Es muy estimulante, pero también muy avasallante...Seguiré tirando de la piola y depurando mis memorias...Que me parece excelente oportunidad la que te das y me das.."

...

Siento que sano y sano y sano.

viernes, enero 13

perfecta.

Buen día, buen año! Este mes Sosloqueamás cumple una deácda de existencia. Intento pensar quién era cuando arranqué este blogspot. ¿Cómo era mi mundo? ¿Cómo era el mundo todo?
Tenía diez años menos. Es decir, que si ahora estoy a punto de cumplir 36, en ese momento estaba a punto de cumplir 26. ¿Cómo se veía con 25 años las cosas? Mucho de lo que hoy soy me hubiera parecido de una rareza extrema. Mamá, por empezar. Ni siquiera me había pensado, imaginado, soñado madre. Menos imaginaba la cara, la voz, la risa de mi hijo. Ni aún siquiera la cara del que sería su padre, aunque viviera a apenas tres cuadras y cursara en las mismas aulas.

Pero quién era aquella no es más incontestable que quién es ésta. ¿Quién es ésta? Cuando pienso en los rótulos con que aquella solía ordenar los frasquitos de su vida sobreviene el horror mismo. Tipo: cree en los signos del zodíaco! está divorciada! tiene novio teniendo un hijo! no tiene un empleo fijo! tiene arrugas bajo los ojos! tiene más de treintaaa! Un escándalo por donde se lo mire.

Alguien para quien tocar el cielo con las puntas de los dedos era escribir en la revista La Mano, jamás hubiera suscripto la idea de realizarse preparando el almuerzo a su hijo.. o ganando lo suficiente para estar cómoda durante el mes, sin grandes gastos ni ambiciones más que el bienestar y la presencia en casa.

Aquella que se torturaba con la belleza imposible de Celeste Cid, ni en pedo imaginaba a ésta aceptándose, queriendo a este cuerpo que ahora está más atravesado por el tiempo y las circunstancias.

Esa Cecilia de ningún modo se consideraba merecedora del amor de alguien. Y si eso ocurría lo menospreciaba, o lo atribuía a alguna cuestión azarosa. Me recuerdo sentada al diván de mi anterior analista perpleja:  "Pero cómo?! Cuanto más me conocen y menos esfuerzo hago más les gusto!", No sólo no encontraba relación entre una cosa y la otra, sino que me parecían contradictorias. (?)

De hecho, había un chico que me gustaba mucho. Con los primeros celus nos mandábamos mensajes de texto y si no, mails. Estaba clarísimo todo, pero algo en mi se negaba a aceptar que pudiera querer algo conmigo. Cuando fue tan obvio como que me llamara un sábado por la noche, o tenerlo en camino a casa una de esas noches que te brillan los ojitos y el pelo está exactamente como lo necesitás. ...le cancelé.

Había llorado demasiadísimo a mi ex novio, tenía unas migrañas terribles, padecía a mi jefa de entonces, aún no conocía el yoga, iba y venía con el cigarrillo, estaba dejando mi adicción al gimnasio, me acababa de independizar completamente de mi papá, todavía no era amiga de mi gran amiga Noe, ni escribía en la revista Ohlalá porque todavía no existía.

De cierta manera, repasando quién era -y no era- esa, más se delinea quién es - y no es- ésta. Y no me interesa mucho que entonces tuviera el culo más parado y los abdominales marcados, porque igual no me daba cuenta.

La sensación de la perfección no tiene que ver con la perfección. Sentirse perfecta es sentirse merecedora. Aceptarse tal como se es. Integrando lo oscuro con lo claro; los días luminosos, y los sombríos. Es conocerse en el gusto, en el placer, en el límite, en el desagrado, en el sí y en el no. Y sobre todo, es despojarse de la idea de que ser es tener. La sensación de perfección no se adquiere.

Me costó océanos escribir la tapa "Sos perfecta como sos"Me costó porque mi naturaleza autoxigente, que a diferencia del resto  se mantuvo más o menos constante durante estos diez años, se me reía en el oído: "Pero nuuu..ridícula! Si siempre hay algo más por hacer!

La callé, me senté, leí, escuché, medité, le di durísimo al teclado.

Lo logré, Acá está




miércoles, diciembre 21

modo diciembre.

Voy a escribir sólo porque me siento extrañísima y no se me ocurre algo mejor.

Diciembre siempre es extraño. Antes algo de toda esa excitación me copaba. Ahora me produce cierta incomodidad. Como si todo se alejara- De hecho, cuando veo a alguien con cara apacible y normal, haciendo lo de siempre, siento que medio desentona. ¿Qué te pasa que leés el diario sin apuro y tomás café con leche con medialunas? ¿Pero no ves que ES DICIEMBREE??

Claro, es que venías de lo más bien con noviembre, sus noches tibias, el olor de los tilos, las cervecitas en la vereda, soñando las vacaciones y de repente zás. Es diciembre. A las vacaciones ya no hay que esperarlas, hay que organizarlas! Las rutinas empiezan a resquebrajarse, el calor aprieta, los días se alargan, el calendario apura.. un cierre atrás de otro. (Si sos madre hay algunos extra. Si tu hijo cumple en diciembre se te suma un bonus track). .. Quedás con todo el mundo en encontrarte a tomar algo y no das abasto, recordás que hay cuentas que pagar antes de irte; que las plantas van a necesitar agua; .. que todavía no te depilaste, que las uñas, ay, que los regalos y los bolsos para dos.. Tu cabeza ya está en otro lado, pero tu cuerpo está acá, comiendo cualquier cosa casi como por obligación, con un acelere que no se condice con el ritmo que el calor normalmente impone... está desvelado por los mosquitos a la noche -y huele a off- y los amaneceres precoces. El sssss del acondicionador de aire te golpea la cara donde entres, estornudás,te resfriás... estás blanca y ojerosa aunque ya haya estallado el verano.  Y lo peor: los mails y llamados entran con la frecuencia habitual (o intensificada), como si nadie se percatara de que vos en un punto ya te fuiste.

Si viajás por las fiestas y/o vacaciones lo que se abre ante vos (o al menos ante mí, está claro que hablo de mí), es un abismo insondable.  Más que una combi a la costa pareciera que estás por tomarte un cohete a la Luna. Y si sos como yo, que te cuesta despegar, siempre, y que los cambios te comocionan, que no te tomás vacaciones hace varios años, entrás en estado de alerta, te sugestionás. ...brrrr... grrr. dicoeimbre, diciembre, diciembre, a mil a mil a mil, repetís. Como loro.

Querés ser como el barrendero que va a barrer la vereda hasta que el sábado alas ocho de la noche se dé una ducha y vaya a comer lechón y pan dulce. Pero no, vos no podés, vos estás en puro estado diciembre.

¿Será por rebelarme al frenesí de esta época del año, que anoche - en vez e preparar bolsos,protector solar, baldecito y documentos- me pasé una hora viendo fotos de famosos con y sin photoshop (?) y hoy me colgué leyendo las profecías de Parravicini. (?!)?

...

pd: gracias, gracias, gracias por la onda en los comentarios del post anterior. Sí, ya no! Se terminó. Con la angustia e incertidumbre y el alivio que eso conlleva. Las abrazo, muchachada.



lunes, diciembre 12

ya no.

Sigo scrolleando las noticias del Facebook a ver si me dice algo. Cae la tarde, no se larga aún la lluvia. Suena Soda. Ahora Extreme con su More than words, me doy cuenta de que las respuestas no las tiene ningún meme, ni el horóscopo negro, ni House of Alchemy siquiera. (Dice que contesta en menos de una hora, podría aventurarme, tipo "Ana, qué onda esta angustia?".. no creo que me llevara muy lejos), .Las respuestas las tengo yo, ya las sé, no me gustan a veces, Y es una:

Sí, otra vez.

Tiene que ver con una cuestión laboral muy incómoda, pero que me puso en un lugar ya demasiado conocido para mí. Como un hit viejo, viste? Como ir a una fiesta y que te pongan bate que bate chocolate, o dale a tu cuerpo alegría Macarena. Sí, te sabés el pasito, y la letra, todo, pero ya no los querés bailar. ¿Qué tiene que ver esto con mi vida hoy?

Todo me viene hablando de este cambio. Y a la par que me angustia también me entusiasma. Viste cuando dicen que los miedos suelen ocupar el lugar de los sueños? Es eso. Pasa que ahora que tengo más resto para afrontar las incertidumbres, para aceptar lo que no va y para emprender,... también tengo una vida que requiere ciertas seguridades materiales. Un hijo, básicamente.

Y después está lo otro. Y es que otra vez.

El destrato, la falta de respeto, la humillación por momentos. Sé que no lo merezco pero una parte de mí responde a todo eso. Siempre quise ser de esas personas con las que simplemente-no-se-meten,.. pero yo soy carne de psicopateada, y no parece que pueda correr así nomás de eso.

Yo me la sé Macarena y Bate que bate también. Y ellos saben que me las sé. Y cuando me sacan a bailar y sonriendo digo "No, gracias", se produce un momento de tensión, una irritación profunda, Tan clara la tienen que me las sé. Y entonces empiezan a sobrar las palabras, porque yo sola me voy zafando de toda esa energía, y nadie dice nada, y está todo tan claro. Me empiezo a sentir como una papa que quema, una papa incómoda. No puteó, no gritó, nunca hizo nada malo, siempre cumplió, una dulce, pero la necesitamos bien lejos.

Hay gente que disfruta de ejercer su poder sobre vos. Y parece que por mucho que evolucione una, se los encuentra igual. Tuve tantos episodios y hasta periodos enteros de desamor, donde yo funcionaba bajo este modo. Pero ya no, ya no, no quiero. No.


domingo, noviembre 13

la entrega del chico.

"Yo evito la escena de la entrega del chico en la puerta porque me genera violencia", me dijo ayer en la plaza una mamá del jardín recién separada. Me dejó con el mate en la mano, la vista fija en la arena, pensando.

Un par de horas después, cuando Tomás ya dormía, retomé el libro de Virginia Cosín, Partida de Nacimiento. Donde describe un momento junto a su hija. Miran fotos:

En el álbum ella se baña, gatea, camina, sube la escalera del tobogán. 
La familia veranea
Mendoza, Uruguay, Brasil.
Algunas fotografías, pocas, tuyas.
Pocas porque en la mayoría de los casos te encontrás del otro lado del objetivo
Ella mira y relata lo que ve. Lo que vivió, Recuerda. Resignifica. Da entidad. Crea. Hace presente lo ausente. 
Re- vuelve.
El timbre las sobresalta.
Es él, que la viene a buscar. A ella, a la pequeña.
Rápido. Vestirse. Vestirla.
Rápido, la remra, la pollerita, los zapatos.
(...)
Él espera junto a la puerta del auto, arrimado a la vereda.
Cuando la pequeña lo ve, corre. Se abrazan. Se besan. Festejan.
Vos, a un costado, observás la escena. 
Ustedes se miran. Se saludan con un movimiento de cabeza.
(...) 
Se asoman a una inminente discusión. Sin gritar.
Se despiden. Besás a tu hija. La retenés un segundo más contra tu cuerpo. Ella te besa apurada y se desliza entre tus brazos.
Chau.
Suben al auto.
Medio giro.
Entrás. Subís al ascensor.
(..)
Te asomás, antes de presionar el botón, para verlos ir. 
El auto ya arrancó.
No existís más en la geografía de sus cerebros.
Desapareciste.
Prestidigitación.
Magia
Empezás a derramate como la cera de una vela encedida.
Goteás.
Abrís la puerta del departamento.

Llorás como un perro.
Gemís como un perro.
Parada en el medio del living.

Hoy fue todo así, tal cual, para mí. Salvo que la nena era un nene, que en vez de mirar fotos jugábamos a que estábamos en nuestra casita de sábanas y acolchado y que en vez de pollera le puse unos jeans. Y que no lloré, sino que con un nudo en la garganta me senté a escribir esto.

A mí la escena de la entrega del chico en la puerta no me genera violencia. Me genera tristeza. Me hago la que no, pero sí.

Como no tengo ayuda de ningún tipo en Buenos Aires (tíos, abuelos, etcétera), más que la de Gero dos veces por semana, encontré que la ausencia de mi hijo me deja tiempo para mí, para trabajar, para salir, para descansar. Pero ciertamente no es algo que elijo. Si pudiera elegir no sería así. Separarme de él tres veces por semana es una tortura que la mayoría de las veces sufro de modo solapado, fingiendo que no me afecta. . Momentos antes lo abrazo, lo exprimo, como si quisiera sacar un extracto de Tomás para meter en un frasquito y que llene el ambiente cuando no está. Después me planeo alguna compra, de cualquier cosa. Creo que busco que  algo amortigüe la distancia entre esa casa ruidosa y poblada, y esta casa vacía y silenciosa.

Una amiga me dijo una vez "Al final vos tenés todo" (por el hijo, el tiempo sola, el tiempo en pareja). Sí, y también la horrible sensación de desaparecer como por arte de magia cada vez que el auto arranca. Y de derretirme luego, como si una parte de mi identidad quedara derramada en el piso hasta su regreso.

sábado, noviembre 5

hola Ohlalá!

Muchachada bella, gracias por todos los comentarios en los últimos posts! Les fui contestando :))

Les cuento que escribir las notas de tapa de Ohlalá de los últimos meses me vino como mendicrim al dulce de leche para trabajar algunas cuestiones: la paciencia, la flexibilidad (que la aplico para TODOS menos para mí) y, la última, la sensación de perfección.  (Ésta fue la que más me costó por lejos. Cómo me resistí al tema, meu deus).

Les dejo los links de las dos primeras -"Sos perfecta tal cual sos", por ahora sólo en papel- para que las lean si quieren!

Sólo hay que hacer click en el título!

Entrená tu paciencia

Volvete más flexible

Que las disfruten! Después me cuentan!

viernes, octubre 28

coraje.

Y yo que quería ser más tetona, o tener el pecho más abierto, una sonrisa más amplia, los labios más carnosos, la carcajada más suelta y sonora.

Que quiero morder bien, y usé aparatos diez años para tener los dientes derechos.

Yo que siempre detesté mis dedos de los pies chuecos. Que admiro tanto a la gente que sabe bailar.

Yo que me reprocho no haber podido aún con Rayuela ni con Cien años de soledad.

Que hubiera preferido que mis viejos me contaran qué había sido la Dictadura.

Que me hubiera gustado que alguna vez mi papá o mi mamá me dijeran "mi chiquita". Que soñaba con una casa llena de gente.

Yo, que no fui alentada a expresarme corporalmente, (o sí hasta que mamá se fue de casa).

Que daría cualquier cosa por haber crecido con menos exigencia y menos prejuicios.. una relación menos complicada con la abundancia.

Yo, que hubiera dado cualquier cosa por que el bello mundo donde habitaba hasta mis 9 años no se esfumara cuando mis viejos se separaron.

Yo que quisiera ver mejor, no haberme depilado nunca las cejas, ni jamás haber renegado de mis rulos.

Que todavía hoy me pregunto para qué un día probé el puto pucho.

Que me pregunto cómo hubiera sido vivir en una de esas casas colectivas, con amigos de todos los colors.

Que me cuestiono haberme quedado tantos veranos trabajando en vez de haber viajado un poco más.

Yo que me desgarré de dolor y sufrimiento por mi primer novio.

Que no salí artesana.

Que no tengo abuelos hace mucho tiempo.

Que, sobre todo, no tengo registro de que alguien me mire con amor incondicional. Excepto mi abuela, que murió cuando tenía 11.

Yo, que hubiera querido crecer más libre, sin volver propias  tantas falsas responsabilidades y apuros;

Que me rodeé por tanto tiempo de personas que no, esmerándome por gustarles: tanto esfuerzo por encajar.

Que daría todo por transformar mis jeans ajustados en trapos bien cómodos y coloridos.

Que tomaría cursos de todo tipo.

Que me pregunto cómo darle a mi hijo el contacto con la Naturaleza con el que crecí: el olor de las flores, del pasto mojado, del pasto recién cortado, de la tela de la carpa, del rocío a la mañana. El viento en la sierra, la tormenta en la playa.

Yo que aun sabiendo de mi gran oído musical no le di más bola a la guitarra. Que no me puse a aprender a sacar fotos, Que escribo mucho menos de lo que debería, podría, querría.

Yo. Que de a momentos me pregunto si tuvo un sentido haber pasado tanto tiempo arreglando algo que a otras personas o no les llega o no se les rompe: el matrimonio.

Yo que todavía sostengo que quiero aprender a tejer y bailar tango.  Hacerme otro tatuaje, ponerme más aritos o piercings.

Que quiero estar menos presa de lo que piensan los demás. Olvidarme alguna vez de la ansiedad.

Que todavía no fui a conocer Traslasierra.

Que hace años no me tomo un descanso: que NO SÉ planificar mis descansos.

Yo, que no recibo regalos el Día de la Madre.

Que en el papá de Tmás a veces más que un compinche tengo un contrincante,.

Yo, que no tengo un grupo de amigas con el que reunirnos seguido a cagarnos de ria.

Que quiero un auto para moverme con Tomás.

Yo que quiero tener una bañadera y un sillón. Y más adelante una casa con patio y parra, cocina vidriada, un árbol de palta y un limonero.

Que quisiera estar menos presa del deseo y las necesidades de los demás. Romper el viejo vicio de anteponerlos a mis deseos y necesidades.

Que por momentos sucumbo a la sensación de atadura, cansancio, vejez para hacer  y ser todo lo que siento ganas de hacer y ser.



Yo, comprendo ahora que todo esto, no es lo que "no tengo"; es lo que deseo.

El camino del despertar es arduo. Ya no puedo ponerme a ver tele, ni leer revistas de chismes, ni tomar tragos, ni fumar, ni envidiar, ni stalkear, ni criticar, ni quejarme, ni alimentarme mal. No puedo de pronto descuidar el leguaje, dejar la meditación y el yoga, mi terapia, el camino del autoconocimiento y la transformación.

Tampoco puedo viajar en el tiempo a reparar lo que no fue, no tuve, no fui, no quise ser.

Hay un momento - un punto- de inflexión, en que el/la protagonista de la peli ya empezó la transformación.  Como el camino del héroe/ heroína de Joseph Campbell: "Cuando el héroe recibe la llamda de la aventura, ya no puede permanecer  en su mundo ordinario". No puede volver atrás: ya vio por dónde iba la cosa, pero las peripecias que hay que afrontar requieren de su coraje.

PD: Hoy después de mucho tiempo..... me digné por fin a ver qué era eso de Según Roxi Que seguro yo nada que ver, porque yo siempre soy TAN distinta. Ja. Estoy fasheada Qué voracidad me agarró al encontrar semejante programa. Y les digo qué, es todo tan pero tan perfecto, que en un día como hoy, después de días de sanar, me encontré con este capítulo que lo es TODO. Es exacto lo que que estamos hablando acá. Y termina con una frase de Galeano sobre el coraje: "Requiere más coraje la alegría que la pena. A la pena, al fin y al cabo, estamos acostumbrados".

miércoles, octubre 26

la guita.

Después de muuucho muchísimo tiempo me angustié por la plata. Porque no llega a tiempo, porque no alcanza, porque no es justa, etcétera.  Ni hace falta que cuente el contexto y el remo gigantesco que se necesita para atravesarlo. Anoche me costó dormirme, la angustia me atenazaba la garganta.

En el medio, entre sueños, pasó algo: me pregunté qué corría riesgo. Si Visa y la obra social estaban pagas... qué de todo lo bueno podía perderse en este ondular económico.

Fui repasando:

Mi meditación, mis limones matinales, mi banana con granola casera;  mis ensaladas multicolores, las frutas, semillas, los mates que tanto disfruto, mis clases de yoga a módicos 75 pesos, mis desayunos en la cama con Tomás, llevarlo al jardín, buscarlo en el jardín, nuestros abrazos de koala y ataques de cosquillas, dormirnos abrazados con Martín, la lluvia en el parabrisas de su auto; sus perros; mi suscripción a Spotify por 40 pesos al mes; mis auriculares, mis pies que me llevan, la lectura, ahora que intercambio libros y que comprar uno sale más barato que comer afuera; los atardeceres en mi caista; mis plantas; los dibujos de Tomás con los que voy a decorar las paredes; los cuentos que invento para él; sus reflexiones que pronto llenarán un libro; la posibilidad de bailar en el living; una bandejita de sushi aunque más no sea vegetariano o de  Kani Kama.; una botella de vino que dura días; unas ramitas de palo santo a  30 pesos que duran semanas; mis cremas.... ay, mis cremas son caras! Pero tenemos al salvador y polifunción aceite de coco; los almuerzos con Radio Vale que le gusta a Gero; los Románticos de la 100 a la noche; mi bici a un service de distancia; la posibilidad de escribir....

Me di cuenta de que todo lo que más valoro y disfruto es barato o gratis.
¡Menudo hallazgo!

martes, octubre 25

abrazada o sola.



Tengo abierto el form para escribir una nueva entrada desde temprano, las ganas de escribir hace días, el silencio hace ya semanas. Siento que tengo tanto para decir, que a la vez no sé por dónde empezar.
No viajé a ningún lado, no sucedió nada inesperado ni hice nada estrafalario, Quizá por eso mismo- pienso ahora- es que pasó tanto dentro. Lo supe recién, caminando bajo la llovizna de Colegiales de vuelta a casa: hoy puedo elegir si duermo abrazada o sola.

Hoy no agradezco tener quien me abrace. Agradezco poder elegir.

Mi relación conmigo misma sanó tanto, mejoró a tal punto, que la soledad ya no me asusta. De hecho ya no creo en la soledad: ¡si siempre me tengo a mí misma!

Es más, cuando tengo un rato a solas me agarra voracidad: Trabajo? Escribo? Leo?  Escucho música? Veo una peli?

Un viernes por la noche el plan perfecto puede ser ir a yoga kundalini que me vuela la capocha, volver, darme una ducha caliente, comprar una bandejita de sushi o hacerme un salteado de quinoa con vinito tinto, elegir un documental en Netflix mientras como chocolate amargo... perfecto.

Primero hubo que mandar un poco de fruta, hacer la que pintara, bardear; padecer las consecuencias;... adherirme como ventosa a mis amigas; después liquidar las falsas compañías como el pucho y los tragos; después soltar la dependencia de otras personas; después vérmelas conmigo.. .retorcerme a veces de la incomodidad; después recuperar la lectura; aprender a meditar; después reconocer que no hay nada malo en el silencio; bancarme el ruido interno; disfrutar del silencio externo; después dejar el vicio de las redes (dejé Instagram, por ejemplo) después apreciar mi propio silencio; volver a yoga; dar un gran salto de confianza de la mano del telar; dejar cada cosa que me hacía mal ... abrazar con aceptación las que todavía no puedo dejar atrás.

Desde este lugar donde logré al fin pararme, el encuentro con otra persona es desde las más absolutas ganas. Y no hablo sólo de mi compañero Martín, hablo incluso de mi hijo Tomás

Claro que registro su ausencia cuando está con su papá, y a veces se vuelve pinchazo, y empiezo a dar vueltas como un trompo hasta que comprendo que me falta él. CLARO: yo me quise separar de su papá, no de él, varios días a la semana. Pero lo acepto. Y aunque él, cuando me ve en la puerta del jardín me hable como continuando una conversación que dejamos hace tres minutos, yo sé que pasaron casi dos días. Para afuera le sigo la corriente; para adentro me estremezco. Paz y fiesta. Magia y gratitud.

Escribo y suena "Vuelve que me falta el aire si no estás": Me encantan los románticos de la 100. Pero muchas letras califican para esa página de Facebook que se llama "Amar como el orto". Nos hablaron de la media naranja. Nos hablaron de la independencia. Nos hablaron de la autosuficiencia. Esa dicotomía nos dejó paradas en el medio de la incomprensión.

Ahora sé que somos interdependientes.

Si una noche en casa no respira nadie más que yo, puedo dormir tranquila porque me sé amada. Por ellos y por mí.

lunes, septiembre 12

el otro.

Hola muchahada linda. Quiero y necesito, hablar sobre la otredad. Qué es. Justamente no sabemos. Es lo otro, hay que averiguarlo. 

En el post anterior -cuyos comentarios cerré porque se había vuelto un foro de discusión que yo no quería moderar- les contaba de un telar donde nos animamos a transitar un proceso de la mano de una otra. Y esa otra, es otra. Porque a la vez que encontrás montones de semejanzas con quién sos, y espejás muchas de tus cosas,  la frontera geográfica que delimita su existencia de la tuya siempre aparece. El aprendizaje es tan profundo, que no sé si llego a atraparlo con mis palabras.

Pasa con nuestros estudiantes -las que somos docentes-, pasa con nuestros compañeros de trabajo, con un jefe o jefa, con nuestra mejor amiga, nuestra pareja y hasta nuestro hijo. El otro es OTRO, como dice Darío Sztajnszrajber (se puede escribir ese apellido sin googlearlo?!)  a quien vi y escuché el otro día en el Ohlalá Day: "buscamos en el otro lo que encaja en lo que yo necesito. .. El otro viene siempre diferente y no encaja, por suerte. Si encajara, no sería otro. Lo desotramos para que encaje en lo que yo necesito y lo aniquilo”.

Podés amar mucho a alguien pero siempre llega un momento en que te agarrás la cabeza y decís ¡Ay-no-lo-en-tien-do!  Un planteo, un pedido inesperado, una reacción distinta a la nuestra, una conducta que va por otro carril, un capricho, un puchero, una decisión de vida, un modo de ser. Si es otro ...es otro. 

Este blog tiene la dirección "el otro - el mismo" por una anécdota medio intrascendente que me obligó a mudar de URL pero el título tiene que ver con el libro de poesía de Borges. Y me recuerda un poco al saludo maya: "Yo soy otra tú, tú eres otra yo". Somos lo mismo, pero todos distintos.

Entonces. si en esencia somos el mismo amor, con diferente envase, quizá desde ahí podamos tender los puentes. Y entonces lo exótico sea un lugar que se pueda visitar sin miedo.

No?

Cuéntenme en qué andan que las extraño banda.

c.

sábado, agosto 27

tejer con el corazón.



Cuando Caro por teléfono me habló de un telar, pensé, ahá, tejer, eso que siempre quise. Pero yo quiero con dos agujas, o con una, no sé si telar.... Después habló un poco más y le digo "Ah, es una metáfora! Vos me estás hablando de un tejido de mujeres". Me habló de abundancia, de lo femenino, de economía del regalo, de potlatch. Me invitó a una reunión online y le dije " Sí!" Esa semana en particular me sentía abundante, justamente. Por eso al terminar las meditaciones no pedía serenidad ni coraje ni nada, sólo agradecía. Por eso también había devuelto un dinero que debía, con gratitud y alegría. La lógica material de este regalo no me hizo ruido, por el contrario, fue lo que me convenció. El GRAN desafío para mí este año era llevar la espiritualidad a la materia. Es decir, vivir espiritual, serena y plenamente sin  tener que retirarme al Tíbet. Además, claro, es la posibilidad de concretar sueños y terminar con la vieja dicotomía: "tengo tiempo/ no tengo plata" o "ahora que tengo trabajo y plata no tengo tiempo".

Al día siguiente de ese llamado, aunque había tenido una discusión fuerte que me dejó exhausta, decidí participar igual. Me lavé la cara y me conecté. Estaba tan entusiasmada con la propuesta. Lo que vi en la pantalla fue a un grupo de hermosas mujeres, todas conectadas desde su casa, algunas en un sillón, otras en el piso, algunas con el mate.. todas sonriendo. Se sentía la energía. Pero lo que más me llamó la atención fue Caro. Ya le había oído la voz distinta cuando hablamos por teléfono. Y ahora, en la pantalla de mi compu, estaba radiante. Casi no necesité explicaciones. Bastó verla a ella y dije "Sí, estoy!".

Desde entonces hasta hoy integro un telar de mujeres, estos círculos con un diseño perfecto, en el que  un grupo de mujeres nos organizamos para cumplir el sueño propio y el de la otra. Un empoderamiento a nivel emocional, espiritual y material. Todo cierra perfecto. A los pocos días, sin saber cómo, estaba organizando el encuentro o ceremonia semanal en casa. Hicimos guiso de lentejas, chipá, compramos cositas para picar, bebidas. Me encontré con  11 desconocidas y una conocida -mi amiga- tan cómoda como si las conociera de siempre. Algunas vinieron con sus niños, otras participaron a la distancia, desde sus provincias, con la compu. Mi amiga Caro se fue con los regalos de ocho mujeres que confiaron, primero en sí mismas, y después en ella. Entre ellas, yo misma! Dar ese regalo monetario fue de una hermosura indescriptible Hay que vivirlo. La cantidad de miedo que se disipó en ese sólo acto. La gratitud al dar. (Y no al recibir como estamos habituadas!). Dos semanas después volvierona venir todas -ya casi como viejas amigas- y mi casa fue una fiesta!

La propuesta - que viene en forma de mandala - incluye atravesar a energía de cuatro elementos. Con sus diferentes desafíos. El primer es el fuego, después el viento, después la tierra -donde estoy ahora- y luego el agua, donde estaba Caro cuando me llamó. Entrás dando y te vas recibiendo. Como la multiplicación del pan y los panes pero con la energía que hoy, en este mundo, necesitamos para materializar nuestros sueños: dinero. Cada elemento tiene una propuesta diferente. Soltar lo que ya no va, quemar miedos, atraer lo que sí queremos para nuestra vida, sostener, liderar, cuidar nuestro cuerpo, y después fluir y recibir. Todo, desde el primer día, atravesado por un verbo poderosísimo: confiar. Eso que nuestra sociedad fue perdiendo, y que nosotras, como individuos, fuimos perdiendo un poco también: la fe en nuestro poder y la fe en los otros.

Es TAN perfecto, que no podía nacer de la cabeza de nadie, sino de un grupo de mujeres que se organizaban así en África, que retomaron unas canadienses en los 70. Es una creación colectiva.

La cantidad de regalos que fueron llegando a mí desde que esto se inició hace algunas semanas -y antes de que me toque a mí recibir los ocho regalitos monetarios- es enorme. Apareció la confianza en mí; les di forma a tres -no uno- TRES sueños. Se manifestó un trabajo que venía intencionando hace tiempo; se alivianó mi relación de pareja; apareció el tiempo la energía y la valentía para moverme a todos lados con Tomás sin miedo; encontré la disponibilidad interna para jugar con él; el tiempo se hizo chicle y alcanza para mil cosas;  hice amigas hermosas; me animé por fin a dejar las carnes -algo que había querido hacer desde chiquita-, se me fue definitivamente la tensión permanente de años -laaargos años- en mi lado izquierdo -el de lo femenino, el de recibir- que me causaba mis fuertes migrañas. (Y el día que tuve una la curé meditando); encontré que había un montón de mujeres entre las que no me sentía "la distinta" o "la especial"; se me dulcificó el lenguaje; me permití hacer movimientos nuevos -como ir a lo de Gero, o a un asado con ex estudiantes- ; aprendí a tolerar la frustración; aprendí a frustrarme menos, aprendí a pedir; aprendí a soltar; aprendí a atraer; aprendí a comunicarme más y mejor; aprendí a ver la belleza de cada mujer, en el subte, en la calle, donde sea, y ya a no competir con ellas...

Esto es el telar de mujeres. Esto para mí. Y un montón de cosas más. Y para cada mujer el acento estará puesto en algo distinto. Esto es, y no todas esas gansadas de ruedas financieras que se dice en Google (aunque también hay cada vez más notas que muestran lo que en verdad es esto. De hecho me llamaron para una nota en Ohlalá)..... Nadie pierde acá, ¿Qué habríamos de perder si entramos regalando?

Somos mujeres fuertes animándonos a un proceso transformador breve pero para toda la vida. Somos mujeres de carne y hueso que tenemos mucha energía, muchas ganas, mucha pila, muchos sueños, organizándonos para cumplirlos, con una lógica que a algunos les molesta y a otros los asusta, pero eso sólo porque es novedosa, desafiante, porque parte de la idea de abundancia,  y no de escasez, y porque propone no competir con el otro, sino compartir, entonces no pierde nadie y ganamos todos.

Me siento al fin, después de muchas búsquedas de las que ustedes son testigos,- me siento despierta. No una gurú ni nada. Solamente despierta. Siento que cuantas más seamos las que tejamos desde el corazón, más vamos a elevar la conciencia del planeta.

El telar está abierto a corazones abiertos. Sépanlo muchachada linda. Ah! Y después les cuento de mi primer cuento publicado y el premio de ayer!

miércoles, agosto 10

surfeándola.

Como casi todas las últimas veces que me senté a escribir, no tengo claro bien qué voy a decir. Pero sí sé que hay mucho -bastante-  pasando en todos los niveles, y que me siento también en el deber de alimentar este lugar, de echar un tronco y soplar un poco para avivar las llamas de este fuego que tanto calorcito lindo me -nos- da.

Es loco ahora que lo pienso, porque la espiral a 220  que es mi vida en los últimos meses tiene como fin no solamente pagar las facturas abultadas de los servicios, o llegar a fin de mes, sino lograr cierta estabilidad que me permita hacerme el tiempo y el espacio para editar este blog en formato libro y ponerme a escribir más cuentos.

Trabajo mucho. Hace cinco años y medio que no me tomo vacaciones. Por "vacaciones" me refiero a más de tres noches de descanso seguidas. Casi no recuerdo cómo era el tiempo libre. Paso de una cosa a la otra sin que medie un respiro. A veces, incluso, estoy en uno de mis varios trabajos, trabajando para el otro. Y cuando estoy en casa me doblo, desdoblo, estiro y multiplico, para ser también ama de casa que cocina, paga las cuentas y hace las compras; mamá presente que juega con su hijo y está atenta al jardín; para integrar y nutrir un círculo de mujeres; ir una hora a yoga; meditar, hacer mis rituales de belleza, hacer terapia (muchas veces por Skype!); leer una novela y hasta mediar en los dramas familiares.

Ah, y tener una vida amorosa.

Me encanta sentirme activa y productiva, pero me pregunto si está OK. ¿Estará OK taaanto? Hubo una escena en los últimos días en la que trabajaba y comía frente a mi compu (mal) mientras Tomás comía frente a la suya (pésimo) Yo, la que no comulga con la idea de mirar tele durante la comida, me quejaba encima de que tirara lentejas sobre el teclado.

¿Dónde está el límite?

Dicen que los treintipico son los años más productivos. Yo siento como si mis 35 hubieran activado a la adulta sostenedora en mí. Tipo: me hago cargo de TODO: No esquivo ningún bulto. Ninguno! Da para ponerse tanta cosa al hombro? (Ejemplo: después de hacer un acuerdo de divorcio me ofrecí a asumir gastos que no me correspondían. Otro ejemplo; la semanita que había previsto tomarme vacaciones agarré un nuevo trabajo....).

Siento que últimamente hay una suerte de deleite en mí de ver todo lo que puedo. Y sé a su vez que tiene su costo. Lo veo en mi cara. Lo siento en el cuerpo que me pide descanso, que a la mañana no quiere arrancar; lo escucho en el "señora" que hace unos meses era "chica", en el "vos" que sin preaviso viró a un "usted". Lo noté el sábado cuando inesperadamente se abrió ante mí una tarde soleada de sábado libre. Li- bre. El horror. Intenté mitigar la angustia sentándome a comer en un cafecito lindo, pero tenía el pecho tan tomado que salí ahogada y con lágrimas. (Un llamado a mi mamá y un tarjetazo desaforado en una casa de decoración me devolvieron la sonrisa).

Ahora... ¿Cuándo se dice ALTO?

Sigo fantaseando con el momento en que por fin me deslice hacia la orilla y haga lugar al disfrute y el relax.  A la pachorra. Y no hago nada para que llegue! De hecho la semana pasada, cuando estuvo mi mamá de visita en casa, y Tomás estaba enfermito, estaba TAN agotada que sentía la necesidad de dos cosas: darme un baño de inmersión y tirarme a ver TV. Ahí me di cuenta de que no tenía ninguna de las cosas necesarias para regalarme ese descanso: ni bañadera, ni sofá ni tele.   (Nooooo... si es un caso serio esta "señora").

No  hay remate ni moraleja. No por ahora. Es todo una gran pregunta.

...

Lo que no les conté:

Volví con Martín muy muy felizmente (tres noches en Claromecó fueron cruciales), que escrituré la casa para mí y mi hijo; que me animé a pedir prestado y dos amigas enormes me ayudaron con los gastos de escribanía; que empecé a editar para Ohlalá (Sí! Me pasé de otro lado del mostrador), que este mes se publica el libro con mi cuento (y con mucha pero muuuucha suerte me gane un premio de $ ); que en mi familia se agarraron todos a las trompadas; que mi viejo se casa por tercera vez el mes que viene; que visitamos la casa de Gerónima - la niñera de Tomás y fue algo muy especial- ; que me animé a ir a un asado con mis estudiantes hermosos del año pasado; que con Tomi tenemos un idilio absouto; que los informes del jardín - y su carita- indican que es un niño feliz; que mi ex se va a vivir con su novia a la que era mi casa; que me van a operar la boca para ver si al fin muerdo bien; que me hice las plantillas que venía postergando hace años (Sí, sí: reaprender a pisar y a masticar, qué gráfico de esta etapa); que me fui de TEA; que vuelvo a TEA que hace tres semanas o más que no como carne; que hice un curso con Hernán Casciari por debajo de mi expectativa; que voy a hacer uno con Leila Guerriero con gran expectativa

Y que está decidido que Sosloqueamás - esto es un hecho en algún punto no muy lejano en mi línea de tiempo, supongo que su décimo aniversario- será, será y será libro. (Muchísimas gracias, gigantescas gracias, por la selección de posts que hicieron en la entrada anterior. ¡Pueden seguir haciéndolo! Es un recontra aporte para la compilación que empecé a armar).

Ah, y otra cosa. Sepan que aunque aparezca poco por acá... a todo el mundo les hablo de ustedes. La gente medio que me mira raro: Un blog a esta altura de la soirée? Con mucho texto??  Aha... Y te dejan comentarios encima??!. JAJA.  Ni pálida idea tienen de lo que pasa por acá.

Ahora sí, qué parlanchina estoy. Es momento, muchachada, de que me cuenten cómo surfean/ surfearon/ surfearán ustedes el oleaje de los treinti....


Chauuuuu!

viernes, julio 15

las necesito!

Hola muchachada!

Quiero presentar una compilación de Sosloqueamás a un concurso. Entre obligaciones y cierta resistencia lo dejé muy para último momento, pero es una hermosa y gran oportunidad de empezar a darle forma de libro a esto que compartimos acá hace ya tanto tiempo. Más allá de que me premien lo importante es el ejercicio de revisitar el blog desde otro ángulo. Si no gana nada después me queda para editarlo por mi cuenta!!!

Se copan en listarme en un comentario los 5 posts que más les llegaron (por la razón que sea, no importa)? Pueden ayudarse con el buscador arriba a la derecha.

Creo que si conspiramos masivamente...  esto puede salir!

Espero sus comentarios con mucha curiosidad y gratitud.


c.

como el ciruelo.

¿Te pasó alguna vez sentir que lo nuevo viene, viene, se viene, se impone, está ahí, al alcance de tu mano y una parte tuya lo comprende, y sabe que va hacia ahí -lo sabe- mientras otra se resiste y se anuda a viejos miedos, creencias, limitaciones?

Así estoy hoy. En realidad si lo pienso bien, hace meses. Un par de años tal vez. Hoy es un día nodal, bisagra, o como se llame, porque hoy el afuera está dialogando con la nueva Cecilia -que sería yo en un estado más verdadero y despejado. El afuera está respondiendo según la famosa Ley de la Atracción, y algo en mí se resiste a creer. Quiere pensar que ahí hay truco.

Mientras todo quedaba en el plano de mi vida interior, y de las pizarras que subo a mi Instagram, parecía controlable. Ahora en el plano de la objetividad pasan cosas misteriosas, como desear ayer en una reunión que el plato de medialunas estuviera más cerca, y que la moza apareciera, de la nada, y me lo acercara sin que ella misma supiera por qué! Esa por poner un ejemplo chiquito. De las que más me conmueven todavía no me animo a hablar.

Durante mucho tiempo creí que todo había que ir a buscarlo, que todo debía ser esfuerzo, que había que escarbar, conseguir con el sudor de tu frente, resignar si hacía falta. Hoy me permito sentirme merecedora. Y reciclo y resignifico este texto que posteé apenas abrí este blog, allá por enero de 2007: Entonces olía algo de verdad ahí, Ahora la experimento:

Mirá, el paradigma de la acción es un ciruelo 
que se vence a causa del peso de sus frutos. 
La acción es desarrollo. 
Luego las cosas ocurren de repente. 
Las frutas caen por su propio peso.

El crecimiento ha sido largo pero el desprendimiento es sólo un instante.
Así, tus procesos incuban el acto futuro.
Alguien que se ha perdido, quizá debía perderse.
Eso es todo.

Algo distinto llega, 
aunque le demos la espalda para saludar al pasado.
Rayos de una rueda que no se detiene.
Es con cada día que se multiplican los aspectos del corazón,
A veces abriendo más una herida, a veces cicatrizando.

Aceptalos tal cual son, 
pues de otra manera sufrirás, 
quizá más que ellos. 
Vos avanzá,
para que tu camino se torne visible a los demás.